martes 24 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Un 2020 con optimismo

el mayor motivo de optimismo está en el despertar de la consciencia colectiva acerca del calentamiento global
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El siglo pasado fue el escenario para que la humanidad viera la transformación de la industria basada en la agricultura hacia la sustentada en la petroquímica, pero también asistió a los albores de la era digital que dominará al menos la primera mitad del siglo presente. Siempre hemos tenido grandes amenazas: las catástrofes naturales impredecibles, la peste, las hambrunas y las guerras, pero hemos visto que, excepto las primeras, las demás han disminuido de manera sustancial, aunque no han desaparecido, lo que habla bien de nuestra condición de seres humanos, sin desconocer nuestro grado de perversidad. Hoy nos enfrentamos a grandes retos: el cambio climático que amenaza la supervivencia de muchas especies, y entre ellas la nuestra, la contaminación ambiental, el colapso de la biodiversidad, los retos éticos de la manipulación genética y la fusión de nuestra especie con los robots. Para salir avante frente a estos desafíos, la ciencia ha logrado conocer más sobre nuestro comportamiento, pero también sobre la adaptación de la vida a condiciones adversas, a entender un poco más al cosmos y a nuestro planeta, ha desarrollado tecnologías para el acceso a agua potable, energías más limpias, y ha encontrado el hilo de Ariadna para descifrar la relación entre nuestros genes y las moléculas que nos mantienen saludables y las que nos enferman.

Pero tal vez el mayor motivo de optimismo está en el despertar de la consciencia colectiva acerca del calentamiento global, también sobre el efecto que producen las falsas noticias y en el mejor comportamiento como humanidad, que cree en las soluciones que brinda la ciencia, y que está alerta sobre el intrusismo de intereses corporativos interesados solo en el lucro. Advertimos cambios necesarios en la política y en la geopolítica en la búsqueda de actualizar las relaciones sociales en un mundo que cambia a una velocidad nunca antes vista y que debe encontrar un acuerdo moral y ético en la economía, en la ciencia y en la política. Continuando con el optimismo, apuesto por la salvación de los páramos y por los vicios que llevarán a la inconstitucionalidad de la reforma tributaria. ¡Felices fiestas!

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