martes 04 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Una propuesta ratera

La desigualdad, que no es una obligación, sigue en aumento y la incrementará este gobierno simplemente porque puede.
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Entre quienes trabajan por ratos, se autodenominan a manera de chiste, rateritos. Todos quisieran un trabajo estable, de acuerdo con sus competencias, con posibilidades de crecimiento personal y laboral, de tal manera que pudieran proyectar su vida, la adquisición de un patrimonio y crear una pensión para la vejez. Sabemos que uno de cada dos personas que laboran, lo hacen desde la informalidad, en condiciones muchas veces peores a los que lo hacen por horas. Por si fuera poco, las condiciones de quienes son contratados formalmente se han venido deteriorando en los últimos años, por la extensión de las horas diurnas y la disminución en el reconocimiento de festivos y nocturnos, además de una creciente flexibilidad y vulneración de los derechos laborales por parte de los empleadores, quienes siempre tienen una posición dominante.

El gobierno Uribe-Duque, que negó hasta hace pocos días una reforma pensional, hoy la oficializa por medio de la Ministra del Trabajo en rumbo al ministerio del Interior, argumentando la necesidad de garantizar la pensión de vejez a mayor número de nacionales y de mejorar los índices de empleo recurriendo a la contratación por horas, que de hecho ya es legal en Colombia. Buscar desde la reforma pensional una reforma laboral, después de haber introducido los BEPS, Beneficios Económicos Periódicos, en el Plan Nacional de Desarrollo, para privilegiar el sistema de ahorro pensional en detrimento del régimen de prima media, es una argucia con fuerte sabor a engaño. Los colombianos ya sabemos que, con ahorro individual, la pensión cuando se logra es ridículamente pequeña.

La desigualdad, que no es una obligación, sigue en aumento y la incrementará este gobierno simplemente porque puede. Mientras el crecimiento económico sea para el sector financiero y algunos otros rentistas gracias a reformas tributarias a su medida, caminaremos como predice Stiglitz hacia una economía del 1%, por y para el 1%.

Hay que garantizar dinero en los bolsillos para que crezca la demanda de bienes y servicios y con ella la economía de un país. Más Keynes y menos pretextos ideológicos.

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