martes 29 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Vamos mejorando

La labor de un administrador público parte de la base de que las necesidades de la sociedad siempre serán mayores que los  recursos disponibles, de allí que no basta ser buen administrador de asuntos privados para tener éxito , sino también  debe tener el sentido de equidad para establecer adecuadamente las prioridades y tener visión de futuro para proyectar la comunidad hacia su bienestar desde el  mejoramiento del espacio público y la convivencia de los habitantes, hasta la dotación a la juventud de condiciones de competitividad dadas por un cuerpo saludable y una mente instruida y educada.

Los santandereanos y los bumangueses sentimos que estamos siendo bien gobernados. Como siempre hay lunares, pero para ser justos, estamos avanzando y abandonando elementos de la cultura sustentada en el desperdicio y la politiquería, aunque reconozco que hay lugares donde ellos se han enquistado. Las grandes contrataciones, dependientes de la gobernación, son reconocidas como claras y justas, el plan de desarrollo departamental, bien planteado; la gestión ante la administración nacional ha sido diligente y eficaz, hasta donde el centralismo lo ha permitido. El manejo de las finanzas ha sido impecable. Se percibe el liderazgo de Serpa en asuntos  sensibles para la comunidad, y muy pronto podremos palpar los avances en la infraestructura del departamental. El orden público regional ha sido propicio para  la economía y para el bienestar general.

A nivel de la alcaldía, sobresale a mi juicio el cambio de mentalidad bumanguesa que ha comenzado a salir de su ensimismamiento para ver las oportunidades  más allá de su ombligo, y en esa mutación, la  acción del alcalde Vargas es evidente.  Progresos en el sector educativo,  proyección e inicio de grandes obras de infraestructura larga e inexplicablemente aplazadas,  contención de la criminalidad, son algunas de las acciones del gobierno  local, que nos  permiten reafirmar lo dicho.

No obstante los buenos gobiernos  local y departamental, la paciencia santandereana, nunca antes vista, ha soportado con estoicismo el desprecio de la administración central hacia la región, manifestado en la desidia con la que ha caracterizado la respuesta hacia nuestras necesidades. La perla mayor ha sido el puente de Flandes.

Al terminar el año, mis mejores deseos para que el nuevo traiga a todos prosperidad y felicidad, y que así como todo año viejo (bueno o malo) da paso a uno nuevo, los gobiernos (malos o buenos), al culminar sus períodos, den paso a los nuevos.

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