Publicado por: Jaime Chavez Suarez
Una de las mayores preocupaciones de los gobiernos tiene que ver con el financiamiento agropecuario y cómo hacerlo sostenible, de suerte que se convierta en política incluyente, con miras a constituirse en verdadero factor de desarrollo para la población campesina. En los análisis del entorno se encuentran una serie de retos y oportunidades que ayudarán a definir los objetivos, desde los ministerios de agricultura, donde se tiene la enorme responsabilidad de alimentar a 7 mil millones de personas.
La población continúa creciendo, para el 2050 el planeta tendrá 9 mil millones de habitantes, el calentamiento global traerá consigo escases de agua, esterilidad de tierras, que sumado a la desforestación y minería abierta, incrementará la inseguridad alimentaria con mayor severidad en las regiones pobres. Existirá variabilidad en los precios, las economías avanzadas aplicarán subsidios a la producción y en nuestros países el control de precios, la estacionalidad de las cosechas y la ausencia de fomento nos podrían llevar a repetir las situaciones observadas en los últimos días.
Con ocasión del evento organizado por la banca de las oportunidades, sobre las microfinanzas agropecuarias, conocimos el trabajo que adelanta en Brazil el banco del Nordeste, convertido en el mejor aliado para combatir la miseria en ese país. Su objetivo está encaminado a fortalecer la agricultura familiar, ayudar a impulsar la infraestructura de la producción y buscar la diversificación del ingreso para el productor campesino.
El microcrédito rural desempeña un papel fundamental en la economía agraria y en este sentido las metodologías aplicadas son determinantes. El acompañamiento de asesores con formación técnica agrícola, la asesoría en el mercadeo de sus productos, la determinación de costos y el diseño y adiestramiento en el manejo de caja, resultan básicas a la hora de usar créditos y aplicarlos a la actividad agropecuaria.
Siempre existirá el riesgo climático, las necesidades sociales en educación, vivienda, salud y asistencia técnica. El gobierno brasileño destina el 1.8% de los tributos para un fondo que administra el banco, destinado a cubrir el crédito y sus expectativas complementarias.











