lunes 18 de enero de 2010 - 10:00 AM

Agua bendita!

Nada más oportuno que reflexionar acerca de nuestro compromiso con el medio ambiente. Altas temperaturas, incendios forestales, escasez de agua, ríos y quebradas secas y la mayor parte de las cuencas hidrográficas bastante disminuidas.  Ahí tenemos las consecuencias por el abuso que hemos dado a los recursos naturales y que nos permiten vislumbrar la magnitud de lo que nos espera, si no cambiamos el trato que debemos prodigarles.  Heladas en el hemisferio norte, alcanzando el mayor nivel de las últimas décadas, vendavales en Europa, calentamiento máximo en el trópico, desastres e incendios en Australia, así como derrumbes y lluvias en algunas zonas del Brasil han sido, entre otros, los anuncios más contundentes para poner de manifiesto que estamos bordeando los límites catastróficos que pueden desatarse cuando se rompe el equilibrio natural de esta casa común que es la tierra.

El tema del agua es muy preocupante, si tenemos en cuenta que somos uno de los países más ricos en cuencas hidrográficas. Pero este hecho por sí solo no basta y antes por el contrario ha estimulado el abuso y el despilfarro del preciado líquido. Cuando un país tiene abundancia de un recurso natural se corre el grave riesgo de administrarlo mal, además de creer que es inagotable y que aguanta hasta para su despilfarro. El país necesita un verdadero plan nacional del aguas que incluya un inventario real de sus potencialidades, revisión de la legislación para otorgarle prioridad a la protección de cuencas, nevados, páramos, lagos, lagunas, quebradas y ríos; así como una verificación muy detallada de las represas, concesiones, distritos de riego y uso del agua en general.  Este es un tema estratégico y de soberanía nacional que debe abordarse con un criterio patriótico, por encima de todo.  Es bueno preguntarnos en manos de quiénes están los acueductos del país y cuál es su compromiso con el futuro del agua en Colombia.

Necesitamos mejorar la infraestructura del agua, donde se precisa de grandes inversiones.  Así como se requieren vías para la competitividad, lo mismo que servicios públicos de energía, gas y telecomunicaciones; también debemos pensar en la interconexión nacional de recursos hídricos, aprovechando la inmensa riqueza de los llanos orientales, la Amazonía y el Chocó.  Este plan debería comenzar por convertirse en un propósito nacional de obligatoria ejecución para los próximos gobiernos, pasando por un proceso de apropiación y pedagogía en los hogares, los establecimientos educativos y las empresas; hasta lograr en la población su identidad con el mismo, sabiendo que el buen uso genera grandes inventarios, tarifas razonables, exportación del líquido como fuente de divisas y mejor calidad de vida para todos.

 

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