lunes 12 de abril de 2010 - 10:00 AM

¡A participar!

La campaña por la Presidencia de la República viene tornándose, cada día, más interesante, dado el excelente abanico de candidatos que tenemos. Con frecuencia hemos escuchado mencionar que lo mejor que tiene el país es su gente. Si nos atenemos a esta afirmación, motivada por la capacidad que tienen los colombianos de sobreponerse a las más adversas condiciones, no debe sorprendernos que tengamos muy buenas opciones a disposición, contrario a lo que ocurre en otras latitudes, donde las posibilidades del juego democrático se han venido cerrando.

El ejercicio de la actividad política es muy dinámico, refrescándose a diario con la entrada a la mayoría de edad de la gente joven, que poco a poco toma conciencia de su ser racional independiente, capaz de producir importantes cambios en la conducción del Estado. En Latinoamérica nos quedamos embelesados con el hecho de la independencia y por cerca de doscientos años fuimos conducidos por dos o, a la sumo tres, partidos tradicionales que desempeñaron un importante papel en la consolidación de las nacientes repúblicas, pero que en las últimas décadas se han resistido a introducir reformas que interpreten el pensamiento, las aspiraciones y la visión incluyente de las nuevas generaciones. En Colombia el bipartidismo, tan arraigado en nuestra cultura política, ha comenzado a ceder terreno y la democracia está en camino de ampliar espacios de consolidación múltiple. Las herramientas disponibles para comunicar las ideas, han venido incrementándose aceleradamente y a los medios de antaño, la radio, la gran prensa y luego la televisión; se han sumado novedosas formas digitales, Internet y telefonía celular, todas ellas con infinidad de opciones de comunicación ágil, descomplicada, muy concreta y eficaz para los propósitos fijados. El discurso de plaza pública, extenso y subido de tono, ha dado paso al argumento certero construido con pocas palabras y muchas veces, demoledor. Esto eleva la cultura política, atrae nuevos votantes, estimula a quienes se han mantenido distantes y oxigena la democracia, ojalá con mayor transparencia, menos corrupción, mas independencia y politiquería controlada.

Si la franja de abstencionistas se decide a participar, vamos a tener una campaña electoral muy interesante, pues veremos a cada candidato disputando esos votos. Para la democracia es bueno, que existan los partidos políticos, que sean firmes en sus ideas, en sus convicciones y en sus propósitos; pues los partidos constituyen la base real de su autenticidad, disputándose el poder y ofreciendo buenos gobiernos a sus electores.

 

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