lunes 06 de abril de 2009 - 10:00 AM

¡Lluvias mil!

Por todo lo que hemos observado acerca del comportamiento climático en los últimos años, bastante arisco a las predicciones meteorológicas, este año parece reconfirmar el adagio de nuestros abuelos, según el cual el mes de abril estará pasado por agua. Vamos a tener un invierno fuerte y las consecuencias nos traerán mayores dificultades, especialmente en las riberas de los ríos y en las zonas de montaña donde la mano del hombre destruyó la barrera de protección natural.

Tendremos una semana santa acompañada de lluvias y con múltiples opciones para escoger los sitios a visitar. En Colombia las celebraciones religiosas son muy frecuentadas y generan un importante movimiento turístico por toda la geografía nacional. Ojalá que el invierno no vaya a aguar las fiestas religiosas que celebramos durante la semana mayor, convertida también en el puente vacacional más largo del año.

El tema ecológico debe estar en la agenda de las reuniones más importantes del mundo, buscando la reafirmación de un protocolo internacional, partiendo del Protocolo de Kyoto, el cual tendrá que ser adoptado por todos los países, comenzando por los más industrializados, con Estados Unidos a la cabeza, que hasta el momento ha sido, tan esquivo para afirmarlo, como distante en aplicar las recomendaciones. Corresponde a la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, hacer 'lobby' y ejercer presión para que la legislación industrial no solo sea más estricta y exigente, sino que se cumpla a cabalidad en cada país.

El presidente Obama ha manifestado su voluntad para trabajar en procura de conseguir energía más limpia y abiertamente ha mostrado la disposición de su gobierno en este sentido. Buen comienzo siendo necesario ser reforzado con acciones concretas en las economías industrializadas que conduzcan al control en la emisión de gases, contaminación del agua, calentamiento atmosférico y regulación en la producción de material y desechos tóxicos.

Por nuestra parte, tenemos la mayor riqueza en biodiversidad, debiendo comprometernos a conservarla y hacer buen uso de los recursos naturales que ya presentan preocupantes signos de destrucción. Todavía es tiempo de sembrar árboles, cuidar los páramos, no construir en zonas de ladera, no invadir el lecho natural de los ríos y quebradas, para evitar que el invierno haga estragos y el número de damnificados supere la capacidad de respuesta y los recursos asignados a los comités de emergencia locales. A la tierra, esa casa común que a todos nos corresponde, debemos tratarla bien, cuidarla como nuestra propia vida, para entregarla en buenas condiciones a las futuras generaciones. Si somos responsables con la naturaleza, entonces sí: 'abril, lluvias mil'. 

 

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