lunes 16 de marzo de 2009 - 10:00 AM

¡Obras públicas!

Varias razones se juntan, en este momento, para que los gobiernos lideren una gran campaña a favor de la ejecución de obras de infraestructura, a lo largo y ancho del país. No solo existen circunstancias económicas que lo ameritan, sino que a ellas se añade la necesidad de actualizar una infraestructura más acorde con los tiempos que transcurren y especialmente de los que se avecinan.

¿Por dónde comenzar? Indudablemente la prioridad la tienen las carreteras, que tantos anhelos despiertan en las comunidades. El inventario de necesidades en esta materia es muy grande y el país requiere de acometer un plan con la mayor celeridad posible.

Las vías de comunicación terrestre sirven para acortar las distancias y acercar el desarrollo a los lugares más apartados. Es, en cierta forma, abrir caminos para que la presencia del Estado sea palpable y por este medio propiciar condiciones de equilibrio en el progreso de las regiones. Varias comunidades que habitan la costa pacífica en los departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, permanecen aislados o solo cuentan con trochas en pésimas condiciones. Ahí se necesita apropiar los recursos para llevar estas vías a los niveles que hoy existen en otras zonas del país, lo mismo podemos decir de buena parte de los antiguos territorios nacionales.

Al interior de los departamentos necesitamos mejorar la estructura vial. El plan 2500 no ha dado los resultados esperados y desde el Ministerio se debería de imprimir un mayor compromiso con los municipios y provincias que desde hace muchos años continúan esperando la terminación de su principal vía de comunicación. Nos acostumbramos a una lentitud pasmosa, en la ejecución de las obras públicas.

¡Ahí tenemos el puente sobre el río de Oro! ¿Cuánto tiempo llevamos? A pesar de ser una vía nacional y de la importancia que representa, el Ministerio de Transportes ha sido muy demorado en su reposición.

El país necesita mejorar y ampliar la malla vial existente, de cara a incrementar la competitividad de nuestra economía. En este sentido es muy importante la conexión de los centros de producción y de consumo, entre sí, así como con los puertos fluviales, marítimos y terrestres, para que el comercio exterior sea más dinámico y competitivo. Siendo prácticos, la carretera a Cúcuta es de altísima prioridad, pues nos conecta con el segundo mercado en importancia, que tiene Colombia. La plata por la venta de las electrificadoras de la región, debe servir a este propósito. Es preciso pasar del debate a la ejecución, con cronograma en mano.

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