domingo 08 de enero de 2012 - 5:44 PM

La movilidad vial

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Uno de los mayores problemas que aquejan al ser humano, en plena modernidad, está relacionado con sus propios inventos para facilitar la vida y agilizar la movilización: ¡El vehículo! Transitar por las ciudades se ha convertido en una tortura y para quienes deben conducir, hacerlo genera los niveles más altos de estrés. ¿Por qué resultamos de una década a otra, metidos en semejante complicación? ¿No estamos, acaso, en el mundo de la planeación y la prospectiva donde todo se puede preveer?

Desde luego, que eéste no es un problema solo de Colombia, sino que se ha venido extendiendo por todo el planeta, a medida que las economías, de cada país avanzan y adquieren mejores condiciones de vida y desarrollo para sus habitantes. Cuando la capacidad adquisitiva aumenta, la venta de vehículos crece de manera directa. Se dice que el año pasado se vendieron unos trescientos veinte mil vehículos particulares, es decir, casi mil vehículos diarios entran a engrosar el parque automotor. Sin embargo, la infraestructura vial no se incrementa en la misma proporción y los trancones en las ciudades se volvieron parte de la cotidianidad.

Colombia en general está muy atrasada en cuanto a vías se refiere y la locomotora de la infraestructura no quiere despegar. Este país necesita modernizar sus carreteras, llevarlas a cuatro carriles, como mínimo, en las principales arterias y abrir nuevas vías para intercomunicarse. Así mismo se debe dar paso a la llegada del tren, tan utilizado en otros países, si queremos mejorar la competitividad económica y resolver la movilidad de mercancía y pasajeros. La navegabilidad del río Magdalena en su mayor parte, es una necesidad. No podemos vivir de espaldas a la realidad, si queremos incrementar nuestra participación en el mercado externo.

Cada día sentimos que se desborda la movilidad en la ciudad. Nos hemos desfasado en obras que atiendan el requerimiento vial. La malla parece insuficiente, faltan puentes e intercambiadores que toman tiempo en construirse. Nos hace falta cultura ciudadana para hacer menor uso del carro particular. No podemos pretender sustituir el transporte particular, a punta de taxis; necesitamos un transporte público masivo que funcione bien, adicional a otras medidas que se vienen implementando en algunas ciudades: Circulación restringida en la zona céntrica, vías rápidas preferenciales con peaje, pico y placa ampliado, además de autoridad en la Dirección de Tránsito para que ordene el uso de las vías, defina paradas y las haga cumplir. Necesitamos educar a todos los conductores en el buen uso del espacio público.

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