sábado 09 de julio de 2022 - 12:00 AM

Agua del tubo

En días pasados, este diario, publicó la noticia que en varias ocasiones, el agua que surte el acueducto de Bucaramanga, viene contaminada con mercurio y al parecer arsénico. Durante años hemos venido publicando varias columnas alertando sobre los efectos del agua contaminada por la minería en el páramo de Santurbán. La última columna la publiqué en enero de este año pero como no aprendemos, toca volver a conversar del tema. Me preocupa el oportunismo de algunas personas que por ambición, han impedido el manejo adecuado de este tema, con retrasos en proyectos que benefician a todos siendo lo importante, tener agua de calidad. Vuelvo a preguntarle al alcalde, qué piensa del tema.

La idea hoy es no hablar del páramo sino de los beneficios que significa para el cuerpo, tomar agua de calidad recibida directamente del tubo del acueducto. El cuerpo debe tener la cantidad adecuada de agua para que funcione bien. El mejor acompañante al alimentarnos es el agua pura, conservada en botellas de vidrio y no en plásticos llenos de ftalatos, disruptores endocrinos peligrosos.

El agua puede tomarse fría o caliente llegando al estómago a la misma temperatura. Curiosamente el agua fría o con hielo es uno de los mejores tratamientos cuando tenemos enfermedad respiratoria viral. La cantidad a tomar diariamente varía entre 11 a 15 vasos diarios sin pasar de un litro por hora. No abuse del agua antes de acostarse pues pasará toda la noche orinando y no tome mucha al despertar que no mejora su metabolismo. El agua es también el mejor digestivo y preventivo del estreñimiento. No podemos deshidratarnos así que debemos consumirla en pocas cantidades y frecuente.

Las modas buscan que el agua sea más sabrosa y refrescante añadiendo cáscara de frutas diversas como el limón, naranja, pepino, mandarina. Si lo va a hacer en casa, debe lavar muy bien las frutas para evitar intoxicaciones alimentarias. Ojo con la moda de aguas embotelladas, saborizadas y endulzadas artificialmente; evite cualquiera que tenga azúcar, fructosa del jarabe de maíz, aspartame o sucralosa; son cancerígenos y productoras de diabetes tipo 2.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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