sábado 20 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Bebidas azucaradas

Tomar bebidas azucaradas embotelladas tiene gran relación con la epidemia de obesidad, hígado graso y diabetes tipo 2 que afecta el mundo.
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Hace más de cinco años escribimos la primera columna sobre gaseosas y el impacto en la salud humana. Muchas instituciones educativas se comprometieron a retirar las bebidas de sus “tiendas” de colegio sin hacerlo. Algunos programas de alimentación infantil (PAE) utilizan “bebidas de cajita” en sus menús, con el daño que producen para toda la vida, en el desarrollo del niño.

Después de la industria farmacéutica, las empresas de bebidas azucaradas son especialistas en técnicas de mercadeo para vender más. A pesar de las recomendaciones sobre disminuir el consumo especialmente en niños, el diseño y venta de otro tipo de “gaseosas” ha aumentado en el mundo, creando marcas y empaques nuevos sin modificar los ingredientes: agua carbonatada en la mayoría, jarabe de maíz con concentraciones elevadas de fructosa química diferente a la de las frutas, azúcar refinada, aspartame, benzoato de sodio, ácido fosfórico, algunas con cafeína, colorante y saborizantes que engañan al cuerpo. Una botella o lata de 250 mL, contiene entre 8 a 11 cucharaditas de azúcar procesada que le da al cuerpo, entre 120 a 180 calorías por toma. ¿Se imaginan la cantidad de azúcar que contiene un botellón de 1 o 2 litros?

Las gaseosas corrientes y las bebidas nuevas consumidas en exceso, producen trastornos de conducta graves. En los Estados Unidos han confirmado la relación de consumo de gaseosas con las tragedias en los colegios. Las bebidas azucaradas negras y las “de cajita”, llenas de saborizantes, son factor causal de enfermedades neurodegenerativas, cáncer cerebral, seno y tubo digestivo. Los té y nuevas bebidas embotelladas son “gaseosas” disfrazadas.

Tomar bebidas azucaradas embotelladas tiene gran relación con la epidemia de obesidad, hígado graso y diabetes tipo 2 que afecta el mundo. México y Argentina informan que la diabetes y sus complicaciones, causan hasta el 20% de las muertes. La gaseosa es una de las principales causas de desequilibrio de la flora probiótica intestinal (disbiosis) tornándola inflamatoria productora de diversas enfermedades. Estar en disbiosis aumenta la gravedad del COVID-19.

¿Ven por qué nos engordamos y enfermamos? Nuestros abuelos solo tomaban agua del tubo y ocasionalmente de panela.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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