sábado 28 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Dónde están los niños

Tal vez nunca, en la historia de nuestro país, sin importar el nivel socioeconómico, la decisión que tomemos influirá en toda la población siendo el más afectado, el niño

Durante la pandemia, ante el miedo que significaba la presencia del virus frente a nosotros y el riesgo de morir, juramos cambiar nuestros procesos de vida. Ya posiblemente finalizando la epidemia, todos los juramentos han sido olvidados. A pesar de tener la experiencia, para hacer cambios en el comportamiento cerebral, hemos retrocedido y el más perjudicado es el niño. El cerebro infantil como sistema viviente cambiante para alcanzar un desarrollo y aprendizaje, necesita encontrar realidades innatas con orden. La política actual es absurda e inoperante con “pseudolideres” incapaces de gobernar, mentirosos, con discursos erráticos, imposibles de realizar; en sus palabras diarias, el niño no existe. Increíble que un político con adiaforia, es decir sin ningún compromiso moral ante un comportamiento corrupto, como el famoso senador “mafioso de la salud”, negociante en Córdoba, sea el líder de opinión moral, dictando políticas imposibles de realizar. En la mayoría de nuestros políticos, la ética y moral no guía sus comportamientos. Lo grave, cada corrupto tiene un séquito de ciegos que los apoya siguiendo las redes de corrupción de sus líderes, contagiando la sociedad sin sensibilidad moral que los rodea, buscando recibir parte del dinero robado a ellos mismos, sin importar la pérdida de oportunidades y calidad de vida de la mayoría de colombianos.

Mañana vivimos un proceso que será definitivo en el desarrollo y vida de los niños que apenas están naciendo. Cada uno de ellos pagará las consecuencias de las decisiones que tomemos. Lo que hagamos mañana, definirá un tipo de educación y vida que marcará para siempre en democracia, la educación integral que deben seguir recibiendo nuestros hijos, Hay que quitarles el discurso educativo polarizante formador de adultos sin pericias ni destrezas. Si como humanos, no aprendimos viendo a los vecinos, estamos condenados al fracaso. Tal vez nunca, en la historia de nuestro país, sin importar el nivel socioeconómico, la decisión que tomemos influirá en toda la población siendo el más afectado, el niño. De cada padre dependerá, qué queremos para nuestros hijos y nietos en un sistema que les de la sabiduría para ser adultos sanos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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