sábado 18 de abril de 2020 - 12:00 AM

Epigenética y coronavirus

Las consecuencias por el coronavirus que experimentará la evolución de los seres vivos la sabremos después...
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Hace 20 años tuvimos la oportunidad de empezar a estudiar el tema de epigenética, sistema de defensa y las bacterias probióticas del cuerpo humano. Decíamos que la salud y enfermedad dependen de la interacción entre los genes y el medio ambiente; la contaminación ambiental es la causal de la mayoría de enfermedades actuales. Rechazamos el concepto de que urbanizar “hacinados” era modernismo; argumentamos los absurdos del tercer carril de la “autopista” y cómo iban a aumentar las enfermedades en el área. No nos hemos equivocado. Insistimos que hay que peatonalizar, arborizar y ahora “desurbanizar”.

La agresividad del virus es simplemente un problema evolutivo genético en respuesta al medio ambiente cambiante y agresivo. Si analizamos, mayor construcción, hacinamiento y contaminación, más enfermedad infecciosa y mortalidad. A mayor aislamiento, menor enfermedad. Así no lo creamos, el comportamiento del virus refleja la necesidad que tiene de sobrevivir. Ataca más suave a las mujeres (las mujeres tienen mejor sistema de defensa que los hombres) y a los niños. A los niños “los utiliza” para propagarse, reproducirse y expandirse hacia la población adulta.

¿Cuánto durará esta pandemia? No lo sabemos. Nos preocupa los cambios que el virus produzca en nuestro código genético y la evolución en nuestros descendientes (epigenética).

No quiero ser “ave de mal agüero”, pero ¿la humanidad está pensando que mañana se acaba el confinamiento y volvemos a la misma vida que estábamos llevando? No, las consecuencias por el coronavirus que experimentará la evolución de los seres vivos la sabremos después. Dentro de unos años entenderemos por qué unos sobrevivieron y otros no y eso quedará marcado en nuestro código epigenético.

Más grave aún es no aprender. Con lo que estamos viviendo, el miedo que experimentamos y el pánico que vivimos, seguimos destruyendo el medio ambiente. Todavía hay personas que pretende destruir el Páramo de Santurbán. Por favor destruirlo significará más contaminación, más venenos ambientales como el arsénico y más enfermedades incurables e infecciosas sin vacunas ni tratamiento. Aprendamos.

HÉCTOR GARRIDO VECINO

Se fue el amigo, colega, alumno, compañero. Gran hombre, excelente pediatra. Nunca dejó de sonreír. Siempre lo recordaremos.

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