sábado 04 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Espiritualidad

Hoy descubrimos que la felicidad se localiza, maneja y procesa en un área del tronco o tallo cerebral (base de la cabeza y región posterior del cuello) llamada sustancia gris periacueductal
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Hace algunos años conversábamos sobre espiritualidad y felicidad donde el darnos, ser generosos y encontrarnos, día a día con nosotros mismos, era vital para el ser humano. Compartimos el libro “los cuatro acuerdos” del colega y chamán tolteca, Miguel Ruiz, el cual sigue siendo un texto valioso para alcanzar la felicidad y espiritualidad.

La espiritualidad depende de nosotros mismos y no se alcanza con la mayoría de conceptos y comentarios emitidos por líderes, “influencer”, grupos, sectas y “nuevas religiones”. “Definitivamente estamos hechos y somos espíritu; cuando logramos entenderlo, somos felices”. Alcanzar la espiritualidad y felicidad es muy fácil y depende de nosotros y no del materialismo con que nos están obligando a crecer y creer en la actualidad. Tener fe y religiosidad es esencial para la felicidad.

Este párrafo anterior lo escribimos hace 7 años y pensábamos que la espiritualidad nacía en un área del cerebro, denominada lóbulo prefrontal donde teóricamente se “canalizan” las emociones en coordinación con el famoso sistema límbico. Hoy descubrimos que la felicidad se localiza, maneja y procesa en un área del tronco o tallo cerebral (base de la cabeza y región posterior del cuello) llamada sustancia gris periacueductal; en esta área o circuito están la mayoría de elementos que forman nuestra personalidad.

Hoy con la pandemia muchas personas han experimentado en forma normal experiencias religiosas y espirituales que modifican su vida en forma significativa. Los médicos hemos sido resistentes a creer que estas experiencias sean normales y no habíamos querido investigar la fisiología o funcionamiento de estos pensamientos, y menos, entender su realidad y significado en algunas personas.

Sin embargo, las personas que sufren enfermedades como la esquizofrenia, otras psicosis, ciertos tipos de epilepsia o enfermos que han tenido traumas graves de base de cráneo, experimentan alucinaciones o ideas que son de naturaleza religiosa o espiritual con alteraciones en su identidad espiritual y requieren tratamiento. Hay que tener cuidado con políticos que sufren estos trastornos.

En este mismo circuito, nace el apego y vinculación desde que somos niños, área que se afecta en la infancia al tener estrés tóxico y educación inadecuada. Sigue...

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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