sábado 23 de enero de 2021 - 12:00 AM

Gustavo y Alejandro

...no podemos olvidar las enseñanzas de Alejandro, Gustavo, mi hermano Carlos, nuestros padres y mucho amigo que se despide súbitamente.
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Ser el menor de una familia, un barrio, un grupo, nos obliga a tener experiencias, vivencias y momentos diferentes que los hermanos mayores. La Bucaramanga de antaño nos permitió compartir siendo niños con muchas personas, amigas, conocidas, vecinos y pasar de ser “el chino” enviado a vigilar que hacen sus hermanos mayores, pretendiendo participar en sus juegos y andanzas, a ser el profesional que comparte la vida con esos vecinos mayores que nos enseñaban travesuras y a quienes admirábamos por sus destrezas y diabluras. Ser vecino de cuadra, permitió conocer a Alejandro y sus hermanos, amigos de mis hermanos, en su faceta adolescente, estudiante, a ser el profesional admirado y admirable. Ya siendo profesionales conversábamos, conocimos su faceta humana, sus ideales, principios, gustos musicales; recordaba cuando era llevado a mi casa para que mi padre pediatra lo atendiera y al finalizar la consulta, escuchar las conversaciones políticas de nuestros padres, arreglando Bucaramanga y que yo no entendía.

Siendo niños toca ponernos los primeros anteojos y el oftalmólogo que nos examina es el dr Gustavo Parra Durán quien falleció en días pasados, ya llegando a los 100 años de vida. Profesional admirable, respetuoso, decano de la oftalmología en Santander, padre de otro gran oftalmólogo, Juan Camilo, amigo de toda la vida. Cumplió su ciclo logrando todo lo que un ser humano íntegro y profesional se propone; dejar un legado admirable para las nuevas generaciones con grandes enseñanzas y experiencias. Así eran nuestros padres de antaño.

Trabajar toda la vida en cuidado intensivo de niños nos ha enfrentado al diario vivir de compartir tristeza, dolor, soledad, nostalgia, incertidumbre y muchos sentimientos confusos nunca superados al tener que acompañar al amigo, familiar, y vecino en momentos tristes y duros con enfermedades en sus hijos. Pero esta época de pandemia es diferente, es extraña, no sabemos qué va a suceder, despedimos al amigo, extrañamos al compañero, nos sorprende e impacta el mañana pero no podemos olvidar las enseñanzas de Alejandro, Gustavo, mi hermano Carlos, nuestros padres y mucho amigo que se despide súbitamente.

Nuestra responsabilidad actual es vivir por nuestros hijos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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