sábado 27 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Mariscos y pescado

Es triste que Colombia con dos océanos, no tenga mariscos disponibles en abundancia como nuestros vecinos Perú y Ecuador, con precios accesibles a gran parte de la población.
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La próxima semana es Semana Santa y no podemos asistir a iglesias, pero sí encomendar y rezar para que muchos seres, olviden tanto odio, intransigencia, deseos de venganza, amargura, resentimiento, ganas de robar y decir tanta mentira que nadie les cree. Ojalá algunos periodistas de diarios capitalinos no olviden que 99% de colombianos “de provincia” a base de fe, construimos país y estamos cansados de ver cómo buscan generar amargura entre hermanos. Por favor, ese odio que muchos tienen en su corazón se transforme en espiritualidad y se reflejen en escritos de paz y sin mentiras. Solo entre todos podemos construir el país que deseamos dejar a hijos y nietos y no el país que unos pocos, pretenden imponer, a la gran mayoría del pueblo colombiano que desea paz; recemos y roguemos que los políticos dejen tanta corrupción.

Aprovechemos esta semana para seguir aprendiendo a comer sano. Es triste que Colombia con dos océanos, no tenga mariscos disponibles en abundancia como nuestros vecinos Perú y Ecuador, con precios accesibles a gran parte de la población. El marisco es un alimento sano pero no disponible para el 90% de la población. Con esos precios es imposible recomendarlos como alimento integrante de una dieta equilibrada o mediterránea. La dieta Atlántica, variante de la Mediterránea, recomienda consumos de pescados y mariscos 3-4 veces por semana debido a su alto contenido de proteína de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3, calcio y vitaminas A, B, E y D, fuera de yodo, fierro, magnesio, zinc y otros elementos. Son el acompañante perfecto de las verduras, frutas, legumbres y aceites vegetales no reutilizados. En niños mayores de 2 años se recomienda, no consumir más de 100 gramos de mariscos al mes por el alto contenido de metales pesados que puedan contener.

Afortunadamente en Santander, estamos disponiendo de gran variedad de pescados de río y cultivados, de gran calidad, a precios módicos pudiendo consumirse hasta tres veces o más por semana. Dar pescado a niños puede prevenir los daños cerebrales que se están presentando secundarios al encierro y no asistencia a clases presenciales.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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