sábado 06 de abril de 2019 - 12:00 AM

Masacre ambiental en Santurbán

Siempre que hemos publicado algo sobre el páramo de Santurbán, hemos evitado hablar sobre el agua. La humanidad necesita agua para vivir y es nuestra obligación contribuir “para no dejar a nadie atrás”. Continuar perforando el páramo es sinónimo de enfermedad y muerte.

El agua es un derecho humano. La ONU ha solicitado a los gobiernos no autorizar proyectos que amenacen con dañar fuentes naturales de abastecimiento de agua, garantizando la disponibilidad y manejo sostenible. La actividad minera en el mundo está prohibida en zonas de páramo y peor si es subterránea. Por la vida, el páramo no debe tocarse.

Conocimos la magnitud del daño irreversible que realizarán en el páramo durante la construcción de la mina, campamentos, vías, puentes y no salimos aún del asombro. La tranquilidad con que exponen la destrucción de la zona es cínica.

Tomarán y desviarán el agua superficial y subterránea en el río Suratá y la quebrada la Higuera; quitarán el agua de la quebrada San Juan para uso doméstico, campamentos, baños, duchas; captarán el agua de la quebrada san Antonio perdiendo su caudal y de paso, dañando los sitios de peregrinación; para la construcción, perforación y funcionamiento de la mina, tomarán la quebrada la Baja, desapareciendo su caudal. Obligatoriamente la quebrada la Baja, Caneyes y el río Suratá quedarán contaminados toda la vida con los desechos provenientes de la mina, ricos en diferentes metales tóxicos como el arsénico y posiblemente radioactivos, que piensan “echar” a los caudales.

Bucaramanga ya tiene suficiente contaminación ambiental que la vuelve invivible; contaminación que aumentará, debido a las emisiones atmosféricas que producirá la mina y respirarán nuestros hijos, especialmente al llegar la noche y caer el sereno. Con el cambio climático secundario irreversible que producirán, tendremos más enfermedades incurables como el cáncer.

Además, arrasarán el bosque tropical del páramo pues necesitan la madera para construir la

mina. Más grave aún, no conocen los riesgos hacia el medio ambiente: avalanchas, derrumbes, por relaves, inundaciones, efectos de temblores y terremotos en una zona altamente sísmica. ¿Conocen una autoridad con mente lúcida que impida esta masacre ambiental?

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