sábado 02 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Niños y cuarentena

Los niños más que sus padres, saben qué es un virus, cómo prevenir su contagio, han entendido qué es aislarse, han visto que todo cambió.
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Curiosamente los más felices con la cuarentena han sido los niños. Fuera de los grandes héroes como los médicos y personal de salud, empleados del aseo, distribuidores, mensajeros, celadores y personas que han trabajado durante la pandemia, los niños son los grandes “pequeños héroes”.

La mayoría controlan sus emociones mejor que sus padres. Han tolerado el encierro con normalidad, dándoles ejemplo a los mayores. La pandemia puede demorar en pasar, pero es momento de ir normalizando nuestras vidas y las de los niños. Llevarlos a zonas verdes y parques, asolearlos, caminar pero con distanciamiento.

La pandemia ha permitido en los niños volver a saber que es la conciencia, solidaridad, escuchar a los demás, “ser antes algo que tener”, reencontrar los valores familiares que se habían perdido, tener a sus padres a todo momento y pensar en un mundo mejor si realmente lo queremos lograr. Están disfrutando a los padres, las conversaciones más normales a toda hora, se han dado cuenta que todos somos iguales y sencillos. Han conocido sus propios gustos, han disfrutado del sueño y lo más importante, han entendido qué es lo que quieren. Los niños más que sus padres, saben qué es un virus, cómo prevenir su contagio, han entendido qué es aislarse, han visto que todo cambió. Se preocupan por el medio ambiente y el cuidado de los animales, han visto la mejoría en calidad del aire, mejores paisajes y entienden el daño que se estaba haciendo a la tierra

Ya es hora de reiniciar una nueva vida. Empezar a salir pero protegidos, seguir el aislamiento social, saludar al vecino pero no reunirnos, olvidarnos del abrazo y beso a los abuelos, ir a las zonas verdes existentes pero sin tumultos y evitar reuniones. Recordemos que la mayoría de niños pueden padecer una virosis, siendo más grave el ser transmisores del virus a los adultos. Ya es hora de sacarlos a pasear, sin prisas, protegidos, evitando multitudes, volviendo a algunas rutinas, manteniendo el aislamiento, evitando la vida social, sin celebraciones, reuniones, piñatas, iglesias y multitudes.

De cada uno de nosotros depende nuestra vida.

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