sábado 23 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Papa Francisco y los periodistas capitalinos

El papa Francisco refiere que el buen periodista o comunicador no puede tener cuatro pecados o actitudes malas. La primera, la desinformación...
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Hace un año el papa Francisco concedió una entrevista al periodista español Jordi Evole. Al escucharlo, parece que estuviera dedicando sus comentarios, a algunos periodistas y pseudopolíticos capitalinos colombianos, generadores de odio y amargura.

Habla de la responsabilidad que deben tener los medios de comunicación y que muchos no tienen. Por coincidencia, Juan Gossaín en días pasados, nuevamente criticaba el tipo de periodista que está saliendo de las facultades de comunicación, carente de todo tipo de ética, responsabilidad y moral, escribiendo en revistas y redes sociales, diferentes falsedades buscando fama “invisible”.

El papa Francisco refiere que el buen periodista o comunicador no puede tener cuatro pecados o actitudes malas. La primera, la desinformación; es triste que un porcentaje de comunicadores y pseudopolíticos desinforman y mienten en forma descarada; falsifican noticias, publican videos falsos, escriben notas inexistentes, adulteran fotos y luego, no tienen la capacidad de rectificar.

La segunda actitud, la calumnia; publican notas y comentarios en redes sin tener argumentos, no investigan, realizan juicios con sesgos y tristemente, toca recurrir a los jueces para obligarlos bajo sanción a desmentir lo escrito. El daño ya está hecho.

Otra actitud mala es la difamación. Para muchos políticos y periodistas, la reputación de una persona no existe y menos si es un posible candidato a presidente o cargo público. Los celos y envidia obligan a ciertos psociópatas a difamar de los demás.

Y la cuarta actitud, con diferentes significados; término de moda al ser un trastorno de origen sexual presente en diferentes personas, la coprofilia. Para el papa ser coprofílico es el amor a la cosa sucia, “a la caca”. Habla de periodistas y políticos que montan escándalos falsos en revistas y en redes sociales para dañar a personas o grupos. Refiere una anécdota con un cardenal que le decía que ese diario “no se podía leer porque chorreaba sangre”. Finalmente, referido por Gossaín, triste y doloroso que gran parte de “las noticias” nacen de la mermelada que en la actualidad reciben. Si queremos mejorar, debemos cambiar y no escuchar a ciertos periodistas mentirosos.

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