sábado 16 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Quién defiende a los médicos

Juliana es una médica general graduada recientemente, bien preparada, con carisma y mucha ética. Ingresa a trabajar en una clínica de ortopedia de la ciudad donde por su preparación y calidad humana, en poco tiempo, es consultada con frecuencia por los pacientes. A cada enfermo le dedica el tiempo necesario sin importarle los 10 minutos de atención que exige el gerente. En días pasados, frente a la “clínica”, una señora mayor de 80 años sufre un infarto, saliendo la doctora a atenderla, reanimándola con éxito, y trasladándola a una clínica cercana. Demoró 35 minutos en la atención y traslado. No hubo queja de nadie; los pacientes comprendieron lo que pasaba y esperaron. La actuación de la doctora se ciñe a la ética y postulados médicos. Además, la urgencia vital prima sobre una consulta ambulatoria.

Días después recibe por parte del gerente o director una carta de despido por “abandono de puesto”. Ella supone que fue por haber salido a atender la urgencia y trasladar la paciente a otra institución.

Nadie “le puso la cara” ni explicó el porqué fue despedida. Como “maleante”, le prohibieron el ingreso a la clínica sin saber que sucedió y nadie le responde.

Nos preguntamos: ¿Qué hubiera sucedido si no atiende la señora en la calle? Nos imaginamos que sería demandada y los directivos se hubieran lavado las manos como ha ocurrido en otras instituciones.

Mas grave es que muchas decisiones de este tipo son tomadas por los mismos médicos directivos, quienes olvidan que nos regimos por un juramento denominado hipocrático, el cual no estamos cumpliendo.

El maltrato hacia el médico cada día es mayor; los médicos somos culpables en buena parte, al cohonestar las decisiones de muchas IPS y EPS, donde preocupa más una ganancia o pérdida, que la calidad de atención regida por el denominado “acto médico”.

La doctora actuó con profesionalismo, basada en la denominada “Lex Artis ad Hoc” (Ley del Arte), con excelencia y licitud, es decir, con concordancia con las normas legales. Quién posiblemente actúa en forma inapropiada, es el directivo que toma la decisión.

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