sábado 10 de julio de 2021 - 12:00 AM

Quién protege al arrendatario

Quejarse en alguna oficina, es tiempo perdido para el arrendatario. Ante la ausencia de respuesta, pagar un abogado, puede de pronto ser más costoso que comprar o reparar un calentador.
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Con el respeto y admiración que me produce el Dr Ramiro Serrano, desde hace tiempo, queria escribir esta columna sobre los derechos que tiene en Colombia, una persona que arrienda un inmueble. De paso saber para qué sirven las agencias de arrendamiento fuera de proteger al propietario y atemorizar cada instante, al arrendatario con enviarle un abogado y hacer válida la póliza de seguros del inmueble.

La historia que le pasa a mucha gente, es similar a la de esta família que tiene arrendado hace más de 10 años, un apartamento de 25 años de construído, pagando durante todo momento, el arriendo en forma puntual, aceptando en ocasiones, la elevación del canón de arriendo por encima de lo autorizado por el Gobierno. Algún mes se demoraron en cancelar la cuota 7 días, recibiendo una carta altanera y grosera con amenaza de abogado si no pagaba la cuota de imediato. Parece que esa conocida agencia de arrendamiento, tiene esa manera de actuar con todos los inquilinos.

Lo risible es que al ser una edificación de cierta antiguedad, las cosas se van dañando por viejas. Cada vez que se solicita una reparación, responden en forma bastante despectiva que la dueña no autoriza. Cuando el último temblor duro, hubo grietas importantes en las paredes y aún se está esperando al pintor que enviaba la agencia. La cocina y el horno se dañaron y le tocó al inquilino comprarlas nuevas, pues la dueña no autorizó. La reparación de tubería y humedades es frecuente, y los cajones y closet por el tiempo, tienen la madera deteriorada y podrida; tampoco asumen la reparación. Finalmente, el calentador se daña y niegan su reparación. Por certo la cuota de arrendamento es algo costosa para la calidad actual del apartamento. Dirán ¿por qué no se mudan? ellos responden: por la comodidad y localización del apartamento antiguo pero bastante amplio y alejado de la contaminación.

Quejarse en alguna oficina, es tiempo perdido para el arrendatario. Ante la ausencia de respuesta, pagar un abogado, puede de pronto ser más costoso que comprar o reparar un calentador.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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