sábado 21 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Santurbán, sacrilegio ambiental

No puede existir ganado pastoreando en páramos... Por favor, los páramos no se tocan y menos se delimitan; la destrucción del páramo acabará con nuestro futuro y vida
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Juan José Arango, bumangués, amigo de infancia, es uno de los ingenieros que más conoce de páramos en Colombia; Por muchos años fue subdirector ambiental en la Corporación Ambiental del Valle del Cauca y gran protector de los páramos como el de Barragán, las Hermosas, Bordoncillo y Farallones de Cali. Su gestión, reconocida a nivel latinoamericano, ha impedido que las multinacionales mineras destruyan estas fábricas de agua en el occidente de Colombia. Además, es líder en avistamiento de aves, afición que lo ha llevado a conocer la mayoría de hábitat en Colombia.

Por su afición a las aves y conocimiento sobre páramos, vinieron a Santurbán. Oh sorpresa, hacia Vetas encuentran un cargador Volvo de 400 HP, tres volquetas blancas de 30 toneladas y una retroexcavadora, propiedad de la minera que está destruyendo el páramo, cargando material rocoso de la montaña. Arreglan la vía, pero en realidad están abriendo el camino para futuras explotaciones mineras.

¿Quién les dio ese permiso, si la Ley 1930 del 2018, en su artículo 5 tiene absolutamente prohibido en áreas de páramo la construcción de nuevas vías y la degradación de cobertura vegetal nativa? El parágrafo 20 dice: “Cuando el desarrollo de proyectos, obras o actividades objeto de licenciamiento ambiental pretenda intervenir páramos, la autoridad ambiental competente deberá solicitar concepto previo al Ministerio de Ambiente y Desarrollo sostenible, sobre la conservación y el uso sostenible de dichos ecosistemas”. ¿Quién les autorizó realizar estas obras prohibidas por ley de la República?

Más grave al llegar a la Laguna, altura 3.800 msnm, encuentran varias vacas normandas pastando en pleno páramo y destruyendo frailejones. Están acabando con toda la variedad de especies vegetales (musgos, líquenes) solo presentes en páramos, vitales en la formación de agua, raspando el pasto hasta acabar con el desarrollo normal de la vegetación del páramo. Como ellos lo refieren “es un sacrilegio ambiental”. La ley es clara: No puede existir ganado pastoreando en páramos de 3.800 msnm de altura. Por favor, los páramos no se tocan y menos se delimitan; la destrucción del páramo acabará con nuestro futuro y vida.

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