sábado 25 de enero de 2020 - 12:00 AM

Vanadio

La presencia de arsénico, plomo, vanadio, mercurio y cianuro en fuentes y nacimientos del agua de consumo diario, es muy grave. Esos venenos son la herencia a las futuras generaciones.
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La columna del miércoles de Jairo Puentes sobre el agua, me recordó al colega Yesid Blanco, quien tuvo que salir de Barranca por las amenazas recibidas a raíz de las denuncias sobre la calidad del agua, presencia del relleno sanitario junto a la laguna de San Silvestre, el daño ambiental severo, el aumento de malformaciones congénitas en los niños y animales, la mortalidad del manatí antillano, el alto contenido de cianuro, zinc y plomo, y otros elementos químicos nocivos para la salud humana, inhalados o tomados por la población, especialmente niños de Barrancabermeja.

Además, las pruebas técnicas de medición de los sedimentos de la laguna mostraron la presencia de vanadio (el informe entregado a la prensa fue modificado) en concentraciones muy elevadas. Recordemos que el vanadio es considerado carcinogénico por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). La inhalación produce entre otros, cáncer de pulmón, lesiona el corazón y vasos sanguíneos, daña el hígado, es neurotóxico, inductor de Parkinson y produce trastornos del comportamiento severo en quienes lo ingieren o inhalan.

El vanadio es un metal ampliamente utilizado en aleaciones de hierro y acero, fabricación de catalizadores de ácido sulfúrico, agentes colorantes, construcción de reactores nucleares e imanes superconductores.

Se encuentra presente en la bauxita y depósitos de combustibles fósiles como el petróleo crudo, carbón, el esquisto y arenas bituminosas. Cuando se queman derivados de petróleo, las trazas de vanadio inician la corrosión de los motores y calderas.

Aunque el vanadio está presente en muchas reacciones normales en el humano y animales e incluso se investiga su utilidad como medicamento, las concentraciones tan elevadas encontradas en la laguna de San Silvestre y agua de Barrancabermeja, lo hacen altamente tóxico para la salud infantil.

Hoy más que nunca, la prevención es vital para la supervivencia de la raza humana. La minería de toda clase es el mayor destructor de la naturaleza e inductor de enfermedades graves irreversibles. La presencia de arsénico, plomo, vanadio, mercurio y cianuro en fuentes y nacimientos del agua de consumo diario, es muy grave. Esos venenos son la herencia a las futuras generaciones.

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