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Jairo Martínez
Sábado 23 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Amor eterno

Publicado por: Jairo Martinez

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¿El amor puede perdurar hasta que la muerte nos separe? Sería bueno, antes de ir a un altar colmados de felicidad a jurar que así será, saber que los científicos están de acuerdo en que el estado de embriaguez amorosa inicial no es sostenible en el tiempo puesto que ningún organismo sería capaz de soportar tal éxtasis de forma permanente.

Una de las hormonas que danzan en el cerebro cuando el amor llega es la oxitocina, también conocida como la “hormona del abrazo”. Pues bien, científicos israelíes analizaron las cantidades de oxitocina en sangre de 163 jóvenes y encontraron que los valores de la hormona en las parejas eran superiores a los de los solteros, pero, además, descubrieron que “las parejas con los niveles más altos desde el principio seguían juntas nueves meses después, mientras que las demás habían roto”. Se podría pensar, entonces, que la toma diaria de oxitocina en cápsulas, gotas o supositorios, nos daría por fin el aliento para cumplir con el juramento que hacemos en el altar.

De otra parte José Manuel Rey Simó, matemático de la Universidad Complutense de Madrid, elaboró un modelo matemático para estudiar el problema de la duración del amor, basado en la segunda ley de la termodinámica que establece: si un cuerpo deja de recibir calor, se enfría y, para evitarlo, hace falta un aporte externo de energía. Las variables de la ecuación de rey Simó son dos: la sensación amorosa –la energía interna del sistema– y el esfuerzo que hace la pareja para que esa sensación dure a lo largo del tiempo –la transferencia externa de calor. “Las parejas no tienen acceso a aumentar de forma directa la sensación amorosa, pero sí pueden hacerlo si incrementan el esfuerzo”, añade el matemático. El problema es que el nivel de esfuerzo para mantener la relación es siempre superior al que nos gustaría, con lo que no nos queda otra que volver a las gotas de oxitocina si queremos mantener flameante la bandera del amor.

“Ese plus de esfuerzo necesario unido a la inercia de la dejadez, provoca que las parejas tiendan a esforzarse menos de modo paulatino, lo que trae como consecuencia que la variable de la sensación amorosa se desplome”, asegura el matemático.

Yo no sé si a ustedes les parece bien eso de tomar gotas de oxitocina para mantener vivo el amor que de otra forma perecería. Lo más grave, sin embargo, es que no las tomemos pero carguemos eternamente con amores que ya murieron.

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