Publicado por: Jairo Martinez
Una pregunta existencial para este mundo tan violento, confuso, con tanta miseria y hambre, tanto en lo exterior como en lo interno, sería la que le hizo Huston Smith, profesor de filosofía del Instituto de Tecnología de Massachusetts, a Krishnamurti, al plantearle si puede un ser humano -que vive en un mundo así- descubrir en su interior una claridad que sea constante, que sea verdad en el sentido de no contradictoria.
Al respecto Krishnamurti dijo: “Puede descubrirla cualquiera que sea realmente muy serio. La mayoría de nosotros no somos nada serios, queremos que se nos entretenga, que se nos diga lo que tenemos que hacer, queremos que otra persona nos enseñe cómo vivir, lo que es esta claridad, lo que es la verdad, Dios, la recta conducta y demás.
Ahora bien, si uno pudiera descartar por completo toda la autoridad de los especialistas psicológicos, y de los religiosos, si pudiera negar profundamente toda autoridad de este tipo, entonces uno se ampararía totalmente en sí mismo”. Este mundo funciona así y a todos se nos enseña a vivir siguiendo a una religión, a un jefe político, un líder social, etc., por lo que nunca nos damos la oportunidad de saber qué es lo que vemos, lo que sabemos, lo que tenemos. Uno nunca debería poner su vida en manos de nadie, dice Krishnamurti, y agrega: “las distintas religiones han dicho, entréguenos su vida, nosotros la guiaremos, le diremos lo que tiene que hacer. Haga esto, siga al salvador , a la iglesia y alcanzará la paz. Pero, al contrario, todas las iglesias y religiones han producido guerras terribles y han ocasionado la fragmentación de la mente”. El hombre también aceptó la violencia en su vida diaria. En este sistema capitalista la norma es que para ganar hay que ser el más fuerte, lo que nos hunde en la confusión y saca frecuentemente lo peor de nosotros mismos. Al respecto, Krishnamurti dice lo siguiente: “El hombre ha aceptado la guerra como su forma de vida, ya sea en la oficina, en casa, o en el terreno de juego. En todas partes ha aceptado la guerra como una forma de vida, es decir, la esencia misma de la violencia, de la agresión y todo lo que eso supone. De modo que mientras el hombre siga aceptando la violencia, lleve una forma de vida violenta, no tendrá claridad, no sabrá quién es, porque al hacerlo también acepta la autoridad”.









