sábado 25 de abril de 2009 - 10:00 AM

Ángeles en uniforme y de corazón

¿Existen los ángeles, los duendes o los espíritus? ¿Puede alguien aparecer en el momento preciso y salvarnos o cambiarnos por completo la vida? La racionalidad dirá que no, que es locura, pero si abrimos la puerta a la sensibilidad y atendemos a los detalles en apariencia insignificantes, podremos identificar cuándo uno de estos seres nos hizo un favorcito.

Suelen llegar con el susurro del viento, en un rayo de luz de madrugada, en un sueño mientras dormimos o ser, simplemente, alguien que se asoma a la ventana y nos ilumina la noche. En esto pensaba cuando recibí la historia de uno de ellos, que se cuenta en 'Sopa de pollo para el alma de la Madre' y dice lo siguiente:

En 1949 mi padre acaba de regresar de la guerra. En las autopistas se veían soldados en uniforme que buscaban transporte para llegar a casa, pero la emoción del encuentro se ensombreció porque mi abuela enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizada. Eran sus riñones y los médicos dijeron que necesitaba una transfusión de sangre de inmediato o moriría aquella noche.

El problema era su tipo de sangre: AB-, muy poco común, máxime que en esa época no había bancos de sangre. Se examinó a todos los miembros de la familia, pero ninguno tenía ese tipo. Los médicos no daban esperanza; mi abuela se moría.

Bañado en lágrimas, mi padre salió del hospital a buscar a la familia y que todos pudieran despedirse de la abuela. Cuando conducía por la autopista se cruzó con un soldado en uniforme que pedía transporte y, como si algo ajeno a él lo obligara, se detuvo y aguardó mientras el extraño subía al auto. El soldado advirtió las lágrimas y averiguó el motivo. Mi padre le contó que su madre moría en el hospital porque había sido imposible encontrar su tipo de sangre, AB-, y que no pasaría de la media noche.

Hubo un gran silencio; luego, el soldado extendió la mano donde tenía su identificación y su sangre era AB-. Le pidió a mi padre que regresaran de inmediato al hospital. La abuela vivió cuarenta y siete años más y hasta hoy nadie conoce el nombre de ese soldado. La pregunta es: ¿Fue realmente un soldado o un ángel en uniforme?

Esta semana que tanto los hemos necesitado en la familia, apareció para salvarnos una legión multicolor de ángeles, espíritus y duendes, en uniforme y de corazón. Nuestro agradecimiento eterno para todos ellos. 

 

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