sábado 06 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

La panacea según Crótatas

Nada me preocupa más que cuando Crótatas, después de horas sentado frente al computador, lo apaga, se viste, agarra el canasto y pide las llaves del carro porque se va al mercado. Esto volvió a pasar el jueves y, cuando llegó, parecía que en lugar de a la plaza hubiera ido a la montaña a traer musgo para el pesebre pues solamente se veía una vaina de color verde que colgaba casi hasta el piso.

Se instaló en la cocina durante horas hasta que finalmente me pidió que pasara a almorzar. Todo en la mesa del comedor era del mismo tono: sopa verde, arroz verde, carne con recubrimiento verde y hasta jugo verde. Daba impresión comer. Con cuidado, despacio, tomé una cucharada de sopa y la probé. No estaba mal.
Así pasó con la carne y el arroz, sabían bastante bien. El jugo no, era francamente impotable, un asco, pero lo tomé para no desairarlo. Comí esperando que comentara sobre la nueva dieta, pero no lo hizo y cuando terminó pasó al baño donde lo vi bañarse la cabeza con el mismo jugo verde que yo había tomado.

Ahí no aguanté más y todavía con la boca sabiéndome a diablo rojo, le pregunté: crotaticas, manito, ¿cómo así que yo me tomo el jugo y sumercé se lava la cabeza con él? 'Mire, despistado compañero, esto no es jugo sino champú pero si a usted le gusta, en lugar de la cabeza, lavarse las tripas con él, pues a mi no me importa', contestó secándose el pelo.

Después me aclaró la cuestión. Todo lo hizo con espinaca pues descubrió en Internet que es rica en fibra, minerales, vitamina A, calcio, fósforo, hierro, potasio y sodio pero sobre todo, evita tumores cancerosos, especialmente el del pulmón, lo que la hace indispensable para la perseguida logia de los fumadores.

Lo más importante de la espinaca, explicó, es que acaba de saberse que contrarresta la declinación mental debida a la edad puesto que es rica en antioxidantes, lo que bloquea los efectos de los radicales libres en el cerebro manteniéndolo joven y ágil, no como el de los que comen arepa paisa que están condenados a la demencia senil, al Parkinson y al uribismo.

'La espinaca, además –concluyó el doctor Crótatas-, le quita la anemia, le elimina el colesterol malo y le sirve de mucho para quitarse el estrés y otros bichos cuando la embarra en cualquier aspecto de la vida pues es emoliente y laxante'.

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