sábado 12 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

La píldora del día después

Muñeca´e burro, como diría mi compadre, fue el debate que se armó entre jovencitas, curas y el señor Procurador Ordóñez -que a estas alturas uno no sabe si representa a Dios, a los ciudadanos de Colombia, a los dos o a ninguno de los anteriores-, a raíz de la propuesta que hizo Rafael Pardo, el candidato liberal a la presidencia, consistente en regalarles a ellas la píldora del día después.

La píldora del día después sirve para que ellas, después de la madrugada, la tarde o la noche en que gozosas se fundieron con la vía láctea y vieron las estrellas sin necesidad de telescopio, no tengan que pasarse la vida lamentándose por haber hecho mal las cuentas, según el método anticonceptivo recetado desde siempre por Benedicto y Ordóñez, que sugiere hacer el amor calendario en mano, lo cual inhibe el placer y puede llevar a las personas a la frigidez. Los curas y Ordóñez coinciden en que la pastilla es abortiva a pesar de que el Consejo de Estado, en el 2008, ratificó su uso basado en información 'técnica y científica aportada, entre otros, por el Instituto Nacional de Medicina Legal'. El consecuente fallo sostiene que ella (la pastilla) no causa ningún daño directo al embrión humano, reconoce su carácter anticonceptivo y descarta que se trate de un abortivo. A pesar de esto, los prelados católicos y el Procurador siguen con su teoría y hasta amenazan con la excomunión automática a las mujeres que la utilicen, tal como lo hizo el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Rino Fisichella.

Es curioso que los ilustres sacerdotes de la iglesia católica, que tanto usan y abusan de las cuestiones sexuales, que tan malos y recurrentes ejemplos han dado en este campo, vengan ahora a distorsionar la verdad científica para crearles a las mujeres este conflicto de conciencia. El sexo, ellos más que nadie lo saben, es uno de los mayores placeres de la vida, es una disposición natural de la condición humana que nos dotó de las hormonas necesarias para expresarlo y no es malo ni perverso así los que se creen voceros de Dios digan lo contrario.

Sería bueno, para terminar, saber si el Procurador es el representante de los ciudadanos ante el Estado (que es laico, además), es otro de los ministros de Benedicto en Colombia o lo es de Dios en la Tierra. Ojalá se aclare esto hoy y no nos toque hacerlo un día después.

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