sábado 13 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Sí hay con quién

Para empezar, hay que dejar una cosa clara: el voto para el Senado es nacional, uno no vota al Senado por Santander ni por Nariño. De manera que no hay obligación, tratándose de esta Corporación, de votar por candidato regional. Para nuestro caso, Santander, esta es una suerte muy grande pues de los aquí nacidos, si hiciéramos una mezcla con lo bueno de cada uno, no lograríamos completar ni el esqueleto de un senador que válidamente sirviera a nuestra anémica democracia. ¡Son una pena!

Entre los conservadores, por ejemplo, los aspirantes de hoy piensan en repetir butaca con los votos, maquinaria y dinero de sus congéneres encerrados tras grises barrotes en sórdidas cárceles. Ninguno de los que ahora busca beneficiarse de la buena voluntad ciudadana, salió a condenar la caja menor de mil millones, ni el cobro de peaje a empleados públicos o notarios, como tampoco dijeron ni mu sobre el que hizo los arreglos para reelegir, por primera vez al mesías y que nos tiene ad portas de un nefasto tercer mandato uribista. Se callaron y ahora aceptan su ayuda. ¡Imposible votar por conciencias tan laxas! Entre los liberales es una lástima que ya no esté Hugo Serrano, el único de nuestros políticos que se oía, se veía y se sentía en el Congreso. ¡Los demás no sirven para nada!, brillan por su silencio durante tres años y once meses y sólo aparecen para contaminar la ciudad con ridículas vallas un mes antes de elecciones. Pero como el Senado lo permite, si quieren votar por rojo teñido de santandereano, podemos recomendar a Juan Manuel Galán y a Yolanda Pinto que, por lo menos, son capaces de hablar, de gesticular, de afrontar un debate, de decir alguna vaina.

La candidata del Pin sufre del mismo mal de los conservadores y en los otros partidos, los que quieren repetir, no hablan, y los nuevos no han mostrado condiciones ni madurez para asumir esta responsabilidad.

Oscuro panorama que, sin embargo, tiene una ventana que se abre a la luz, un ejemplo de lo que debe ser un senador: estudioso, inteligente, capaz, íntegro, vertical, valiente y responsable con el país, con la democracia y con sus electores. Ha sido, sin duda, el mejor senador de la República y de lejos merece el respaldo con nuestro voto. Se trata de Jorge Robledo, tan colombiano como usted y como yo.

Si en el Senado llueve, en la Cámara no escampa, pero eso lo hablamos otro día.

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