miércoles 01 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Bucaramanga ¿cercana al desabastecimiento de agua?

Los medios nacionales han destacado los dramáticos racionamientos de agua que ha padecido en las últimas semanas la ciudad de Santa Marta; incluso en el actual periodo lluvioso. El Heraldo de Barranquilla publicó (abril 21/2019) un artículo titulado: “Santa Marta vive su ‘viacrucis’ por la falta de agua”. Anotaba el autor: “Nadie entiende cómo la ciudad, siendo dueña de una Sierra Nevada donde nacen ríos que la irrigan, tenga que proveerse de agua en carrotanques, tractocamiones y hasta carros de mulas”. En los años 80 conocí esos ríos que bajan de la Sierra y eran efectivamente muy caudalosos y limpios. Recuerdo que, cuando transitábamos por esos sitios, tomábamos el agua para beber directamente de las antes transparentes corrientes.

Pues bien, según el último Estudio Nacional del Agua (ENA, 2018), todos los nevados en Colombia tienden a desaparecer (figura 42). El área glaciar de la Sierra Nevada de Santa Marta -por ejemplo- ocupaba casi 40 km2 en 1960; en el año 2017 ocupaba menos de 15 km2. Este derretimiento de los glaciares, asociado al cambio climático, tiene un efecto directo sobre los caudales de los ríos. El Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agua limpia y saneamiento) de Naciones Unidas recomienda: “Si queremos mitigar la escasez de agua es fundamental proteger y recuperar los ecosistemas relacionados con este recurso; como bosques, montañas, humedales y ríos”.

De ahí la importancia para el Area Metropolitana de Bucaramanga de proteger sus montañas, bosques y en general las subcuencas hidrográficas que regulan el agua que la abastecen. Es que la situación no es nada buena. En el ENA 2018 aparecen 50 municipios de Santander en la lista de “Cabeceras municipales susceptibles al desabastecimiento de agua en temporada seca”(Anexo 4). En esta lista aparecen Bucaramanga, Piedecuesta, Florida, Girón, California, Vetas, Suratá y otros. En el ENA 2014 Bucaramanga ya estaba localizado en una categoría en la que “la demanda de agua es muy alta con respecto a la oferta disponible”. Además del ya conocido impacto ambiental de la megaminería, es este preocupante contexto el que deben considerar las autoridades ambientales en el momento de analizar la enorme concesión de agua y la licencia ambiental que solicita el proyecto Soto Norte de Minesa localizado en la subcuenca del río Suratá.

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