miércoles 26 de febrero de 2014 - 12:01 AM

¿El voto en blanco solo le quita puntos al voto de opinión?

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Un número importante de colombianos indignados recomienda votar en blanco en las próximas elecciones. Tienen muchas razones para estar indignados, pues este país no anda por muy buen camino. Cada día despertamos con dramáticas noticias sobre casos de corrupción detectados por los organismos de control y la prensa en entidades públicas y privadas. Y hasta en la fuerza pública. En el mismo sentido, las posibilidades de lograr un empleo digno y estable en Colombia son cada vez más remotas. Lo que no sorprende, pues la industria y la agricultura nacional -auténticas locomotoras del empleo en los países avanzados- han sido gravemente lesionadas por cuenta de políticas aperturistas y los TLC impulsados por los últimos gobiernos. Sobre todo el de la mano negra y la chuzada firme.

Para completar, miles de niños están excluidos del sistema educativo. Muchos niños y jóvenes sin educación ni empleo, que no tienen muchas esperanzas de mejorar su precaria situación y son presa fácil de la delincuencia, la drogadicción y la desesperación. Por lo mismo se han convertido en protagonistas importantes de varias de las formas de violencia que hoy nos afectan. Que se registran también en otros países, que firmaron acuerdos de desmovilización con grupos armados hace décadas, pero que no adelantaron los cambios sociales y económicos estructurales requeridos.

Votar en blanco es una opción respetable. Sin embargo, como advierte Claudia López, la reconocida investigadora de la parapolitica (actualmente candidata al Senado), el voto en blanco solo les quita votos a los candidatos que -como es su caso- intentan llegar al Congreso para precisamente tratar de cambiar esta desastrosa situación. Intentar sanear una institución esencial en los países democráticos, pero que en Colombia, paradójicamente, registra un nivel de desprestigio solo equiparable con el de las Farc. El voto en blanco no amenaza a los que compran votos con plata, mercados, contratos o puestos. No, los traficantes de votos los tienen asegurados con los ríos de dinero que circulan; aplican además mecanismos para garantizar que los votos comprados no se vayan para otros candidatos. Los afectados son, entonces, los candidatos que promueven el urgente cambio, candidatos que encontramos en las listas de diferentes partidos políticos.

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