miércoles 01 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

La Economía Circular implica beneficios sociales, no particulares

Contrario a lo que algunos piensan, estas y otras estrategias no son temas muy complejos y permiten evitar los problemas generados por los rellenos y generar beneficios económicos, sociales y ambientales.
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Algunas personas han planteado que aquellos que apoyan el cierre del relleno “in-sanitario” El Carrasco solo buscan realizar negocios particulares. Es un hecho que existen intereses de particulares para beneficiarse con el cierre -o el no cierre- del relleno. Sin embargo, no parece conveniente generalizar. La crisis actual tiene su origen en los sucesivos aplazamientos al cierre del botadero, luego de sentencias judiciales que ordenaron su cierre hace más de 10 años. Estos procesos deben incluir una etapa de transición en la que podrían recibirse los residuos en el relleno mientras se aplica lo establecido por la legislación. Hace décadas es reconocido internacionalmente que los rellenos son proyectos obsoletos que es necesario reemplazar; aplicando los principios de la Economía Circular. Sin embargo, pasan los años y -en el momento- no se conocen propuestas concretas sobre El Carrasco.

Según la legislación la prioridad es reducir la generación de residuos. Esto no es difícil de aplicar, a través de acuerdos con los proveedores y educando a los consumidores. En visitas a ciudades de Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda pude comprobar que muchos supermercados no distribuyen alimentos y bebidas empacadas o envasadas. Las personas llevan sus propios empaques o envases. Esto reduce los residuos y beneficia al vendedor y al consumidor; pues se reducen los costos del producto. Son beneficios ambientales y sociales, no particulares.

La segunda prioridad es el aprovechamiento. Para esto no se requieren necesariamente instalaciones tecnológicas complejas. Por ejemplo, escribo esta nota desde Francia; país donde muchas familias producen compost (abono orgánico) a partir de sus residuos biodegradables. También en las zonas verdes de los barrios. Así mismo, existen muchos centros de aprovechamiento de los no biodegradables.

En columna anterior (20/11/2019), citaba el caso de un conjunto residencial en Floridablanca, donde la profesora Isabel Ocazionez, de la Universidad Santo Tomás (universidad que cuenta con plantas de compost), desarrolló un proyecto que llevó a las personas a producir compost para sus jardines. Los residuos no biodegradables lo entregan a experimentadas cooperativas de recicladores que -según la legislación- deben hacer parte de estos proyectos. Contrario a lo que algunos piensan, estas y otras estrategias no son temas muy complejos y permiten evitar los problemas generados por los rellenos y generar beneficios económicos, sociales y ambientales.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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