miércoles 14 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Mercurio: complejo y grave problema de salud pública

En columna de marzo 8/2017 (y otras) citaba análisis del Acueducto (del año 2015) que ya -en esos años- registraban concentraciones preocupantes de mercurio y arsénico en la quebrada La Baja y el río Vetas, este desemboca en el Suratá. Vale la pena reiterar que el problema podría no ser solo de mercurio, pues estos análisis también incluían al arsénico. Además, he señalado la importancia de realizar otros análisis de elementos (caso del uranio) también presentes en las estructuras rocosas de la zona, que podrían ser extraídos por las explotaciones mineras (relaves).

Sobre la contaminación por mercurio, su control es un tema complejo por lo que sería importante que la CDMB, alcaldías y demás autoridades, instituciones y universidades crearan grupos de trabajo para clarificar y neutralizar el problema. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “El mercurio es altamente tóxico para la salud humana y representa una amenaza particular para el desarrollo del niño en el útero y en las primeras etapas de la vida”. Las diferentes formas del mercurio “tienen diferentes toxicidades e implicaciones para la salud y para las medidas para prevenir la exposición”. “El mercurio elemental es un líquido que se vaporiza fácilmente. Puede permanecer hasta un año en la atmósfera, donde puede transportarse y depositarse globalmente”. “Finalmente se asienta en los sedimentos de lagos, ríos o bahías donde se transforma en metilmercurio, absorbido por el fitoplancton, ingerido por el zooplancton y los peces”. Entonces, este tipo de contaminación no afecta solo las aguas.

Sus efectos son conocidos desde la ocurrencia de la llamada tragedia de Minamata (Japón) a mediados del siglo pasado; donde vertimientos de mercurio afectaron la fauna, la flora y miles de personas. Considerando la complejidad del problema se creó el Convenio de Minamata sobre el mercurio, ratificado por 137 países, incluido Colombia. En Colombia existe además la ley 1658/2013.

El Convenio de Minamata -entre otros- incluye “la prohibición de nuevas minas de mercurio, la eliminación gradual de las existentes, la reducción del uso del mercurio en una serie de productos y procesos, la promoción de medidas de control de las emisiones a la atmósfera y de las emisiones a la tierra y al agua, así como la regulación del sector de la minería artesanal y a pequeña escala”. www.mercuryconvention.org

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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