miércoles 30 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Metales y otros contaminantes en plantas, alimentos y otros productos

La prensa informó que la Fundación Sayer que “se dedica a recoger plantas de diferentes pisos térmicos del país para extraer sus propiedades y mejorar la salud del ser humano, dejó de utilizar los productos provenientes del páramo de Santurbán a la altura del corregimiento de Berlín... por tener -al parecer- trazas de metales pesados que son perjudiciales para el hombre como cadmio, zinc y mercurio”. “Esta decisión radical se basa en un estudio que se hizo (noviembre) con Tecnoparque Sena en el que se evidenciaría la contaminación en plantas como vira vira, sauco, menta, cola de caballo, mejorana, que son procedentes de Berlín, Santander”. El Sena señalo que se deben “continuar los análisis para generar la caracterización completa de las muestras, antes de generar conclusiones de cualquier orden” .(El Tiempo, noviembre 27/2022)

Es importante -como anota el Sena- continuar con estos y otros análisis En todo caso, resulta preocupante la posible presencia de estos elementos en plantas medicinales. Sobre todo que estos contaminantes no afectan solo a las plantas medicinales. En mi libro Venenos en el Hogar (2006) citaba estudios que reportaban la presencia de cadmio, mercurio y otros elementos en alimentos contaminados y sus efectos sobre la salud. En columna de abril 25/2018 me refería a fuentes que confirmaban la presencia de cadmio en el cacao colombiano. Y señalaba como este hecho puede afectar el comercio internacional por medidas adoptadas -entre otros países- por la Unión Europea, donde existe un reglamento que regula “el contenido máximo de cadmio” en alimentos.

En columna de julio 13/2022 citaba un informe de la Cámara de Representantes de EE. UU. (febrero 4/2021) que señalaba: “Los alimentos para bebés están contaminados con niveles peligrosos de Arsénico, Plomo, Cadmio y Mercurio”. Como es conocido, estos elementos no son los únicos que contaminan las plantas, los alimentos y otros productos de uso cotidiano. Sin embargo, en países como Colombia, a pesar de que son problemas conocidos hace décadas, no se observan avances para establecer y controlar estas formas de contaminación que generan graves problemas de salud. En este contexto, vale la pena reiterar la importancia de fortalecer y extender -a todos los niveles- los proyectos de investigación y educación relacionados con estos y otros problemas asociados al deterioro ambiental y sanitario.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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