miércoles 26 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Microplásticos y nanoplásticos en el cuerpo humano

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En columna de octubre 31 de 2018 (y otras) me refería a la prohibición aprobada por el Parlamento Europeo de productos plásticos de un solo uso a partir del año 2021; también se prohiben contenedores de comida rápida de poliestireno expandido (Icopor). Uno de los argumentos esgrimidos fue la contaminación de los océanos donde se han vertido millones de toneladas de residuos plásticos. Estos residuos afectan la fauna acuática y aves marinas que ingieren estos plásticos y a las personas que los consumen. Igualmente citaba estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de universidades sobre la presencia de microplásticos en agua embotellada, lo que puede afectar a los consumidores; también sobre la detección de microplásticos en heces humanas.

Con estos antecedentes, no sorprende que una reciente publicación (agosto 18/ 2020) de la American Chemical Society (ACS) se titule: “Microplásticos (diámetro menores de 5 milímetros) y nanoplásticos (diámetros inferiores a 0,050 mm) detectados en tejidos humanos”. Esta publicación señala: “Los investigadores involucrados en el trabajo analizaron 47 muestras de tejido humano por espectrometría de masas, y se encontró que estas muestras tenían monómeros o constituyentes plásticos en ellas”. “El equipo encontró contaminación plástica en forma de monómeros, o bloques de construcción de plástico, en cada muestra. Se encontró Bisfenol A (BPA), que todavía se usa en muchos recipientes de alimentos a pesar de los problemas de salud, en las 47 muestras humanas”. En columna de septiembre 20 de 2011 me refería a estudios que relacionaban el Bisfenol A presente en biberones y otros recipientes de plástico con el cáncer de seno; por lo que algunos países lo han prohibido.

El artículo de la ACS anota: “La investigación en modelos animales y de vida silvestre ha relacionado la exposición a micro y nanoplásticos con la infertilidad, la inflamación y el cáncer, pero actualmente se desconocen los resultados de salud en las personas”. Todos estos estudios citados y otros ratifican la importancia de llegar a una gestión inteligente de los residuos sólidos, en el marco de los principios de la llamada Economía Circular. Sobre todo en países como Colombia que parece que no avanzan sino que retroceden frente a un problema que afecta gravemente el medio natural y la economía y la salud humana.

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