miércoles 19 de junio de 2019 - 12:00 AM

Principio de Precaución salvaría muchas vidas del asbesto

Si desde los primeros indicios se hubiesen tomado medidas eficaces preventivas, miles se hubiesen ahorrado el sufrimiento por el asbesto.
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En 1890, informes médicos reportaron la muerte de 50 trabajadores durante los primeros cinco años de funcionamiento de una fábrica de tejidos de asbesto en Francia. Durante la primera mitad del siglo XX, estudios ingleses -basados en autopsias a trabajadores del asbesto o amianto- establecieron una relación entre este y una enfermedad pulmonar llamada asbestosis y también con el mesotelioma (cáncer). Según la Organización Mundial de la Salud: “la forma más eficiente de eliminar esas enfermedades consiste en detener el uso de todos los tipos de asbesto”.

Estudios realizados en Estados Unidos y otros países -a mediados del siglo XX- confirmaron los efectos letales de la exposición al asbesto crisotilo, tanto para los trabajadores como en personas que habitaban cerca a centros de procesamiento o de depósitos de residuos. A pesar de que sus efectos son conocidos desde esos años, solo hasta los años ochenta del siglo XX algunos países empezaron a restringir su uso. En los años noventa empezaron prohibiciones totales, en algunos países. Actualmente muchos países prohíben su uso, pero muchos aún lo permiten. En columnas anteriores y en mi libro ‘Venenos en el Hogar’ (Universidad Santo Tomás, 2006) cito diferentes referencias bibliográficas.

Son problemas sanitarios conocidos desde hace muchas décadas y sobre los que se han tomado medidas tardías o ninguna medida, en algunos países. El asbesto no es el único caso, por supuesto. Por lo anterior hay que aplaudir que -después de varios años de trámites- finalmente fue aprobado en la Cámara de Representantes el proyecto de ley Ana Cecilia Niño (víctima del asbesto y líder opositora) que prohíbe la producción, comercialización y uso del asbesto en Colombia.

Por lo mismo hay que reiterar la importancia del Principio de Precaución establecido en Colombia en la Ley 99 de 1993, que establece: “las autoridades ambientales y los particulares darán aplicación al principio de precaución conforme al cual, cuando exista peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente”. Si desde los primeros indicios se hubiesen tomado “medidas eficaces” preventivas, miles o millones de personas se hubiesen ahorrado el tremendo sufrimiento que padecen los afectados por el asbesto antes de morir.

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