miércoles 06 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Tiburones y otras especies amenazadas

Esta resolución incentiva la pesca de especies amenazadas de tiburones y rayas; especies consideradas de alta importancia para la salud de los ecosistemas
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Gran polémica ha generado en el país la resolución 350 de octubre 25 de 2019, que establece “las cuotas globales de pesca de las diferentes especies bajo aprovechamiento para el año 2020”.

Esta resolución se expidió considerando lo determinado por el decreto 1071 de 2015. Por lo mismo, desde ese año 2015 se expiden este tipo de resoluciones; incluso antes del año 2015 bajo legislaciones anteriores.

Este es el argumento del uribista gobierno Duque, para defender su cuestionada resolución. Pero el que se hayan expedido en años anteriores no significa que hayan sido elaboradas correctamente.

Según el Ministro de Agricultura, el único cambio de la última resolución “es que esta vez se incluyeron las aletas para cerrar las puertas a la práctica de amputar a los tiburones y dejarlos tirados en el mar”.

Esta práctica es conocida como “aleteo” y consiste en cortarles las aletas a tiburones y devolverlos al mar vivos; donde mueren lenta y dolorosamente. La aleta (no la carne) tiene una alta demanda en países asiáticos, donde preparan la costosa “sopa de aletas”. El aleteo esta prohibido en muchos países; en Colombia, por la resolución 1743 de 2017. Sin embargo, como ya han comentado ambientalistas y académicos, al incluir en la resolución 350 cuotas específicas para aletas (así sean obtenidas sin aleteo), se puede estar enviando un mensaje confuso a la ciudadanía.

Otro aspecto que preocupa es la inclusión de especies (como el tiburón sedoso, Carcharhinus falciformis), que aparecen en listas nacionales e internacionales de especies vulnerables o amenazadas. La organización internacional MarViva señaló en un comunicado: “Esta resolución incentiva la pesca de especies amenazadas de tiburones y rayas; especies consideradas de alta importancia para la salud de los ecosistemas marinos y por ende de la seguridad alimentaria de las comunidades costeras”.

Otro aspecto cuestionado son las deficiencias técnico científicas del proceso de determinación de cuotas. MarViva y otras fuentes académicas reiteran la importancia de contar “con información científica sobre poblaciones que permita establecer rigurosas cuotas de pesca que propicien el desarrollo de esta actividad de forma sostenible y la conservación de los recursos marinos”.

Con razón se advierte que en Colombia “hace falta contar con más información científica y estudios poblacionales que sustenten la aplicación de cuotas y medidas en el país”.

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