miércoles 19 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

Pésima calidad del agua de Barranca ¿hasta cuándo?

La Corporación Regional Yariguíes, CRY, y el Grupo de Estudios Extractivos y Ambientales del Magdalena Medio, GEAM, presentaron ante la Superintendencia de Servicios Públicos una “Queja por la pésima calidad del agua suministrada a los habitantes de la ciudad de Barrancabermeja, durante los días 4 al 8 de diciembre del 2018”. Advierten que durante esos días “el agua que llegaba a las casas de los barranqueños tenía sabor, olor y turbiedad”. Lo atribuyen a “la malísima gestión de la actual administración”, que “lleva a que la empresa hoy no implemente procesos de abastecimiento confiables”. Reseñan deficiencias en la operación y problemas con el suministro de algunos productos esenciales en los procesos de potabilización del agua.

En columna de enero 14/2009 (¿El agua potable en Barranca parece agua de panela?), recordaba que 25 años atrás la brillante periodista y escritora Silvia Galvis (q.e.p.d) escribió un informe en Vanguardia Liberal sobre la pésima calidad del agua “potable” que se distribuía en Barrancabermeja. Eran los años ochenta y tuve la oportunidad de acompañar a Silvia a Barranca, donde ella se documentó y constató la deficiente calidad del agua que llegaba a las casas. “Agua turbia, maloliente y aceitosa eran las características del líquido”. En esos años este grave problema ocasionó fuertes protestas en el puerto. En la columna citada arriba anotaba que había pasado un cuarto de siglo “y me informan que -una vez más- está saliendo agua turbia en las viviendas de Barranca”.

Pasan entonces los años y las décadas y la calidad del agua de Barranca no tiende a mejorar, sino a empeorar. Barranca toma aguas de la ciénaga San Silvestre, una ciénaga que tiende a deteriorarse con el paso del tiempo y los gobiernos. En el libro ‘La crisis del agua en Santander’ (Inderena, 1993), reseñábamos los múltiples problemas que ya afectaban a esta ciénaga. Sedimentación, contaminantes relacionados con la industria petrolera y otros graves problemas. En los últimos años la construcción de un botadero de residuos sólidos en la zona agravó los problemas, según lo denunciado por organizaciones ambientales locales. El problema no es solo de Barranca, sino de Locombia, un país que no soluciona sus problemas, sino que tiende a agravarlos.

Nota. Les deseo a todos unas felices fiestas de fin de año.

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