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Jorge Eliecer Díaz Wilches
Lunes 15 de abril de 2013 - 12:00 AM

Sus hijos necesitan afecto

Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches

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Siento que para mis padres soy un estorbo. Rara vez mi madre o mi padre dialogan conmigo. Ellos solo piensan en trabajar, pelear cuando no están de acuerdo en algo, ver televisión y dormir.
Difícilmente podemos contarles nuestras inquietudes porque para eso no tienen tiempo. Lo peor es que no nos abrazan ni nos dicen que somos importantes para sus vidas. Solo piensan en el dinero, en cuánto hay que pagar, gastar. Poco salimos y siento que soy más importante para mis profesores en el colegio que para mis propios padres.
Cumplí 15 años y estoy en 10º grado. Mi hermanita tiene 8 años y hace 3º de primaria, pero también está aburrida. No sabemos qué hacer. Esperamos su consejo. Nosotros lo leemos en el colegio porque allá sus columnas son para medio de estudio.
 
RESPUESTA
Estimado joven. Sea promotor en su hogar de una tertulia donde sus padres y su hermanita puedan participar de manera entusiasta y agradable.
Hábleles de lo importante que ha de ser el diálogo en la familia, el estar unidos, el saber lo que piensa o siente cada uno. Dígales que necesitan de su cariño, sus detalles, su interés por las cosas que a ustedes les preocupa e interesa.
Enuncie: Papá, mamá: Gracias por habernos dado la vida. Necesitamos su afecto para sentirnos amados, valorados y felices. Reconocemos su esfuerzo para sacarnos adelante pero queremos sentirles más cerca de nosotros. Jamás olviden que los amamos.

REFLEXIÓN
Educar a los hijos es liberarles de trabas y hacerles capaces de liberarse a sí mismos de obstáculos o barreras que dificulten su desarrollo integral. Hay que abrirles caminos para que busquen su propia realización y felicidad.
A medida que crecen deben creer en sí mismos, reconociendo sus fortalezas y luchando por erradicar aquellos aspectos que limitan el cumplimiento de sus objetivos académicos, personales, familiares y sociales.
Papá y mamá serán facilitadores, orientadores o guías de su camino existencial. Por lo tanto, su autoridad será participativa, motivadora y no represiva o autoritaria que limita el buen uso de los principios y valores con que debemos formar a nuestros hijos.  
No bastará con darles vivienda, comida, estudio. Su misión va más allá. Deben brindarles afecto, cariño, detalles, es decir, caricias, abrazos, palabras motivantes, agradables, sacar un espacio para jugar, cantar, bailar, contar historias. Háganlos sentir importantes. Así debe ser.

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