Publicado por: Jorge Eliecer Díaz Wilches
Yo había perdido las ganas de luchar porque fui perseverante pasando hojas de vida a cuanta empresa solicitaba ejecutivos para el área comercial, profesionales para desempeñarse en áreas operativas. Visité muchas bolsas de empleo y siempre quedaba esperando una respuesta positiva. Luego de ir y venir por más de 8 meses, por fin obtuve lo que tanto deseaba. Conseguí un empleo de acuerdo a mis condiciones profesionales donde valoran lo que hago. Mis compañeros son geniales, se han convertido en parte de mi vida. Hoy puedo decir que me siento feliz porque entendí que las cosas no se consiguen cuando uno lo quiere sino cuando las circunstancias así lo permiten. Es muy cierto que atraemos lo que deseamos.
Mi esposa y mi hijo están contentos al verme nuevamente activo, motivado y con esa fuerza para hacer muchas cosas. Doy gracias a todas aquellas personas que me supieron aconsejar y que creyeron en mí.
RESPUESTA
Distinguido señor: Usted se ha convertido en digno ejemplo de aquellas personas que mantienen la fe viva y jamás desfallecen.
Tiene clara la existencia de motivos importantes para luchar y vivir. Su esposa e hijo, el trabajo mismo, sus proyectos e ilusiones han de ser razones válidas para demostrar que vale la pena perseverar a pesar de las dificultades.
Debe tener claro que Dios jamás le abandona. ¡Adelante!.
REFLEXION
Todo aquel que acoge o interpreta lo contraproducente o negativo como algo edificante, asume las consecuencias de manera favorable, sintiendo que las experiencias de la vida le han permitido avanzar, prosperar, cambiar o mejorar.
Mantenga la fe y esperanza vivas en momentos de dolor, duda o dificultad. Jamás claudique ante un obstáculo, porque sin querer se puede transformar en oportunidad maravillosa para crecer y trascender.
La prueba resulta dura, difícil e incluso, por momentos casi imposible. Pero cuando se persevera, mágicamente aquello adverso, opuesto, siniestro o infortunado se convierte en favorable o positivo.
Aprendemos de los errores. Todo ha de ser visto con sentido común, bajo una lógica irrefutable que presenta el diagnóstico de una verdad que no se puede cambiar.
Lo importante ha de ser aceptar esa situación dejando fluir todos aquellos sentimientos y sin perder la cordura, mucho menos el norte, continuar sin desfallecer a pesar de las consecuencias que se generen. Imagine, crea, haga y agradezca. Así debe ser.









