miércoles 29 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

“Al César lo que es del César”

A mi juicio, reconozco y me uno a muchos que han destacado el trabajo de Iván Duque como presidente, sin decir con ello que haya sido perfecto...

Comienzo con esta frase como preámbulo de la columna y espero ser objetivo en mis apreciaciones, las cuales seguramente muchos no compartan, pero lo hago convencido que también debemos exaltar lo bueno que sucede en el país. Igualmente, recordar que Colombia no es un territorio de santos, como tampoco de eruditos analíticos; generalmente nos dejamos llevar por pasiones, intereses, tendencias y comentarios ajenos.

A mi juicio, reconozco y me uno a muchos que han destacado el trabajo de Iván Duque como presidente, sin decir con ello que haya sido perfecto, pero sí, teniendo en cuenta las circunstancias en que le ha tocado ejercer el poder, respetando la democracia y los otros poderes, y dirigir en medio de una pandemia que obligó al encierro total, la cual impactó especialmente la clase media e incrementó la pobreza. Aunado a ello, gobernar con un Congreso lleno de intereses personales y una justicia lerda e inoperante, que hace más difícil lograr resultados.

Salvo la propuesta inicial de reforma tributaria y las equivocaciones de algunos de sus ministros, sobre lo cual tomó los correctivos pertinentes, él ha sabido sortear las dificultades con cabeza fría, imparcialidad y paciencia; aspectos necesarios para gobernar a las buenas en un país polarizado, con una oposición política acérrima, un narcotráfico activo en todas sus formas y un proceso de paz en ejecución. Podríamos decir que ha sido un gobernante de centro, a pesar de haber llegado a la presidencia como candidato de la derecha, lo cual le ha generado críticas hasta de sus propios copartidarios.

No le ha importado la popularidad en las encuestas, se ha dedicado a trabajar, buscando lo mejor para todos y dentro de lo posible. Menciono algunas de sus acciones: incrementó el presupuesto para la educación y la salud, saneó en buena parte las deudas y la corrupción en este último sector, se dedicó a terminar las obras inconclusas e iniciar nuevos proyectos viales, apoyó la pequeña y mediana empresa, aumentó los subsidios a la clase social más vulnerable, promovió programas de creación de empleo juvenil y finalmente, incrementó el salario mínimo en un porcentaje nunca antes visto, dentro de una concertación con gremios y organizaciones sindicales, tratando de disminuir la brecha salarial.

Los resultados comienzan a verse, una economía creciente, por encima de los otros países latinoamericanos, una reactivación empresarial, disminución del desempleo, orden público en recuperación y próximas elecciones con garantías para todos.

Los hechos son más elocuentes que las palabras.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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