miércoles 17 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

El carné de vacunación

Ha despertado un gran revuelo entre los opositores a la vacunación la norma impuesta al comercio y sitios públicos por parte de las autoridades regionales, para exigir el carné a todas aquellas personas que deseen ingresar a sus instalaciones, so pena de ser sancionados al no acatarla.

La estrategia no es nueva, ha existido desde el descubrimiento de las vacunas como medida para controlar las epidemias y ahora se está exigiendo a inmigrantes en muchos países, como también para el ingreso a algunos lugares, como forma de paliar el rebrote del COVID-19 en la cuarta ola.

Es entendible la reacción de los primeros, al considerar que la norma restringe los derechos individuales, obligándolos indirectamente a vacunarse; pero no consideran éstos el papel que juegan en la transferencia del virus al resto de humanidad, al ser potenciales enfermos o simplemente portadores de este.

Aquí es conveniente recordar dos verdades: en primer término, el vacunarse o haber tenido la enfermedad no lo exime de contagiarse y presentar síntomas; solo asegura que los síntomas sean menores y los riesgos de morir por COVID se disminuyan ostensiblemente; y segunda, el COVID tiene tal capacidad de cambiar, que hoy podemos ser infectados por un tipo de cepa y mañana por otra, contra la cual no tenemos las suficientes defensas.

Santander ha sido una de las regiones más afectadas por la pandemia, ocupa el 6º lugar a nivel nacional en cuanto a más contagios por habitante y el porcentaje más alto de mortalidad por COVID, al igual que tiene apenas un 48% de su población vacunada con dosis completa.

Estamos entrando en la cuarta ola y hemos visto crecer en los últimos 15 días el número de contagios regionales en un 100%, mientras a nivel nacional ha crecido en el 46%. Era hora de tomar estas medidas restrictivas para disminuir el impacto de lo que se puede venir para Navidad y que lo vivimos durante el tercer pico.

En cuanto a la vacunación, no lograremos la meta trazada inicialmente por el Gobierno para tener un 75% de la población vacunada a final del presente año y menos cuando está comprobada la necesidad del refuerzo, especialmente en las personas mayores, lo cual no estaba contemplado en un inicio; por tanto, la llamada inmunidad de rebaño está lejana por ahora, tendremos que continuar con los cuidados personales y seguramente con las restricciones hasta nueva orden, para aquellos cuyo intereses personales son más importante que el bienestar común.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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