miércoles 08 de julio de 2020 - 12:00 AM

El plan vial metropolitano

sin vías no hay desarrollo. Desde hace años existe un Plan Vial Metropolitano, que contempla dos obras fundamentales y de carácter urgente...
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Para los años ochenta, Bucaramanga era una ciudad de 362.912 habitantes y Piedecuesta se constituía en un poblado con 29.330, personas. En ese entonces se comenzó a construir la autopista Bucaramanga-Piedecuesta, como vía prioritaria para el desarrollo urbano del Área Metropolitana, la cual se concluyó en 1988.

Como se esperaba, el impacto en el desarrollo de los municipios vecinos no se hizo esperar y la Meseta de Bucaramanga alivió su carencia de tierras para crecer.

Tanto la mencionada autopista, como la posterior construcción del Anillo vial interno, cambiaron rotundamente el uso del suelo de las zonas aledañas y el desarrollo habitacional, como empresarial, le dieron una mayor dinámica a la economía local.

Aunque inicialmente ellas aliviaron la congestión vehicular, con el tiempo se hicieron insuficientes producto del mismo desarrollo y el tráfico pesado que circula por allí con destino al mercado local o hacia Cúcuta y la Costa Atlántica.

El Área Metropolitana solo tiene una opción para su desarrollo a gran escala y es Piedecuesta. Su potencial de crecimiento es muy superior a los otros tres municipios que conforman el Área y a diferencia de estos, posee una inmensidad de tierras planas y de fácil urbanización en los valles de Guatiguará y Barro Blanco, sin contar con Palo Gordo, contiguo a los anteriores y perteneciente a Girón.

Pero sin vías no hay desarrollo. Desde hace años existe un Plan Vial Metropolitano, que contempla dos obras fundamentales y de carácter urgente, el Anillo Vial Externo y la circunvalar de Menzulí, los dos con especificaciones de doble calzada y separador intermedio.

El primero, parte de Piedecuesta y atraviesa los valles anteriormente mencionados para terminar en Girón. Con ella se lograría no solo derivar el tráfico pesado proveniente del sur del departamento, Bogotá, Cundinamarca y Boyacá, sino también generar un desarrollo urbano importante en sus zonas contiguas, las más grandes que podemos tener, con menor impacto ambiental al intervenirlas, mayor potencial de servicios públicos y menores costos de desarrollo.

La segunda, la Circunvalar de Menzulí, diseñada como prolongación de la Transversal Oriental, sobre el piedemonte de los cerros orientales y paralela a la autopista Floridablanca Piedecuesta; la cual ayudaría substancialmente a la descongestión de la autopista y al mayor desarrollo urbano del valle del mismo nombre. Además, con la construcción de la conectante C1C2, a la cual atraviesa, esta circunvalar toma aún mayor importancia.

No podemos resignarnos a lo que tenemos. Los conformistas nunca podrán salir adelante.

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