miércoles 06 de abril de 2022 - 12:00 AM

El retroceso de la democracia

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Comentaba Rafael Nieto en su pasada columna de opinión, la información suministrada por el DANE en la última encuesta nacional sobre la cultura política colombiana y he acudido a ella para revisar su información estadística, la cual es copiosa y muy interesante.

Pensando en el presente y el futuro del país, es muy preocupante lo que allí se evidencia, con números concretos en relación con la percepción sobre la importancia de la democracia y el valor que ella tiene como sistema de gobierno; solo un 76% la consideran muy importante y poco a poco aumentan las personas para quienes es indiferente contar con ella.

Cómo explicar esa actitud de este 24% de personas que no valoran todas las prerrogativas que se tienen en un Estado libre y democrático, donde se respetan los derechos, se eligen en forma popular los dirigentes, existe libertad de expresión y de oportunidades, y cada quien tiene su forma de pensar, sin restricciones y discriminaciones. La primera explicación es pensar que no tienen los conocimientos adecuados sobre lo que son los regímenes totalitarios, donde los órganos del poder están en manos de unos cuantos, que se perpetúan en los cargos, imponen sus ideas y los demás solo les queda la opción de obedecer.

En nuestro caso, existen diferentes factores coadyuvantes a esta indiferencia y estan relacionados con el deseo imperativo de cambiar de modelo gobernamental, sin importar el que sea, al estar cansado de esperar unas mejores calidades de vida con el actual sistema y oir propuestas populistas que les generan esperanzas; como también, aburridos por el actuar de muchos dirigentes políticos que solo ven los cargos como oportunidades de beneficio personal.

Podríamos mencionar igualmente como causa, la propia destrucción del ejercicio democrático, al caer en excesos y abusos, entrando en el democraterismo y el libertinaje sin límites, cuando vivimos en un país donde no opera en forma adecuada la justicia, las oportunidades para una buena educación no son equitativas y no existen criterios políticos formados para tomar decisiones de este tipo, terminando como víctimas de los manipuladores de oficio.

Aunque el problema no es solo nuestro y se está viendo en muchas democracias, es importante reflexionar sobre sus causas y tratar de implementar correctivos antes que sea tarde. Pienso que la mejor alternativa está en la educación, con una formación integral, incluida la formación política, para que escojamos con buen criterio lo que queremos y los que queremos como dirigentes.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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