miércoles 16 de marzo de 2022 - 12:00 AM

En elecciones, ganó la abstención

Mucho se podría decir de los escrutinios en las pasadas elecciones para el Congreso y consultas presidenciales, pero lo más importante es que las pudimos hacer en paz, con una participación importante de los electores, aunque no en la cantidad que se hubiera querido en un país libre y democráti-co como el nuestro.

Una abstención del 54% sigue mostrando la apatía de la población en los procesos de elección de nuestros dirigentes políticos y la necesidad de buscar alternativas que anímen a las gentes a acudir a las urnas, porque no hacerlo, es darle ventajas a aquellos candidatos que se aprovechan de la ignorancia de muchos, para seducirlos con base en propuestas inviables, ofertas económicas o presiones sicológicas.

En esta oportunidad, muchos de los abstencionistas no participaron, producto de la poca importancia que le dan a los cuerpos legislativos, pero también y muy especialmente, aburridos de participar y ver que el clientelismo y las maquinarias son las que deciden los resultados. Nada más erróneo y obsurdo; entre menor participación de los que piensan y tienen criterio, más ventaja les damos a quienes quieren mantener vigentes las estrategias politiqueras tradicionales. Si queremos un verdadero cambio en el Congreso, tenemos que ser generadores de ese cambio y no simples espectadores de oficio, viendo que este órgano legislativo sigue con los mismos y en las mismas.

Algo más, en esta oportunidad, estaba en juego la escogencia de candidatos a las presidenciales, dentro de alianzas entre grupos políticos que no fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre su líder y otro con nombre propio, que sí sabían quién era su líder, pero cuya participación en la consulta, traía ventajas importantes desde el punto de vista político y económico.

Aunque la consulta escogió el líder de los grupos indecisos y ratificó el liderazgo del ya conocido, una abstención tan alta más la ausencia en el conteo de los candidatos presidenciales ya definidos, solo deja desde el punto de vista político, sensaciones inciertas de triunfalismos o derrotas, cuando el partidor de la contienda apenas comienza. Una menor abstención hubiera contribuido a aclarar mejor el panorama venidero y disminuir las manipulaciones sicológicas y políticas que generan resultados parciales como estos.

En estos momentos de incertidumbre política, que bueno hubiera sido contar con el voto obligatorio, para evitar pesares posteriores de los abstencionistas ante una inadecuada elección presidencial.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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