miércoles 15 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Encuestas claras y elecciones limpias

Tal como sucede cada cuatro años, en época previa a las elecciones presidenciales, los medios de comunicación contratan con empresas especializadas la realización de encuestas sobre la intención del voto de la comunidad, usando cada quien su propio modelo y tipo de preguntas, lo cual las hace poco claras y no fácilmente comparables, generando en muchas personas sesgos, miedos o alegrías, sin fundamento cierto.

En esta oportunidad la confusión ha sido aún mayor. La existencia de once candidatos, ocho de los cuales son solo precandidatos integrantes de coaliciones; adicional a la contabilización de los indecisos y voto en blanco solo en algunas de las encuestas; hacen más difícil la interpretación por parte de la población poco conocedora del tema y a la cual pertenece la mayoría de los colombianos.

Los resultados publicados están causando un impacto perverso para el país, al percibir algunos que ya está definida la presidencia y querer pegarse a esa campaña con suficiente tiempo, buscando morder algo de la torta en el próximo gobierno; y en otros, una sensación tempranera de derrota y apronte de acciones para afrontar las dificultades venideras, cuando aún falta mucho por definirse.

Esta situación no es buena en lo político, como tampoco en lo económico y social. En lo político, porque mientras los candidatos ya definidos andan haciendo campaña por todo el país, los precandidatos apenas están trabajando su elección para ser candidatos, y les quedaran, después de marzo próximo, solo dos meses para hacer campaña. En lo económico, porque la incertidumbre genera recesión, dilatándose decisiones importantes de inversión y fuga de capitales, como medida preventiva frente al posible cambio de esquemas gubernamentales; y en lo social, porque el incremento del empleo no alcanzará las metas proyectadas, hasta tanto no se definan los aspectos políticos.

Habrá que pensar a futuro en reglamentar las encuestas políticas como parte de las normas electorales, de tal forma que la información generada sea fácilmente asimilable por la población y genere mayor claridad sobre las tendencias en la intención de voto. Pero también, evitar revolver peras con manzanas, separando candidatos de precandidatos, y contabilizar el apoyo a estos últimos, como opinión favorable para la coalición a la cual pertenecen, sin eliminar la posibilidad se suministrar aparte la información sobre los candidatos de cada coalición.

Se tejen tantos y tan valiosos intereses en las elecciones, que la calidad de la información es vital para un proceso limpio y justo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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