miércoles 13 de abril de 2022 - 12:00 AM

La continuidad del modelo económico

Superada en gran parte la pandemia, el país ha vuelto a recuperar el sendero económico por el que venía, aunque aún le falta un trecho importante por caminar para alcanzar los indicadores que logró en los primeros meses de 2020.

Según los expertos de Asobancaria, los resultados del primer bimestre del 2022 han sido favorables, la confianza industrial ha crecido, al igual que el consumo de energia, la producción industrial, la produccion de concreto y las ventas minoristas; siendo solo la confianza de los consumidores y comerciantes, los indicadores que se mantienen a la baja.

Existen razones para esta desconfianza, además del pesimismo propio de nuesta cultura, sufrimos aún los impactos sicológicos de la pandemia, tenemos una inflación alta, vivimos con incertidumbre política y padecemos los efectos de la información negativa que corre a diario por los medios de comunicación. Quizas, solo cuando superemos estos escollos, podremos aspirar a colocar estos indicadores al alza; factor fundamental para una economía más creciente.

Para el presente año, se inició con una proyección incremental del PIB del 4%, pero pasados los dos primeros meses, los analistas se atreven a vaticinar un crecimiento del 5,6%, auspiciado por el incremento del precio del petroleo y las materias primas en el mercado mundial, la disminucion de las primas de riesgo y la inversión extranjera, que ha vuelto a mirar a los paises emergentes como una buena opción, preocupados por el desenlace del conflicto ucraniano.

Otros indicadores importantes pronostican para el presente año una disminución del desempleo urbano en un 3,3% situandose en el 12%, el déficit fiscal bajaría en el 0,9%, el déficit comercial disminuiría en un 2,3% y la revaluación del peso se calcula en un 7,4% en el año.

Este panorama favorable está basado en la continuidad de un modelo económico y el mantenimiento de la confianza interna y externa sobre el país, lo cual es fundamental para soportar los programas sociales del gobierno de turno. Si queremos redistribuir riqueza solo es posible si controlamos la corrupción, disminuimos la burocracia estatal, generamos empleo productivo y aplicamos tasas impositivas sin excepciones, ligadas a los ingresos económicos personales y utilidades empresariales, sin que se pierda el estímulo a la inversión y a la generación de empleo.

Recordemos: para repartir riqueza, primero hay que generar riqueza y para que sea sostenible debe mantenerse un sector productivo activo y creciente. Las experiencias vecinas así lo demuestran.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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