miércoles 12 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La eterna crisis de las urgencias

Esta es una situación crónica que se da en todo el país desde hace muchos años, anteriormente en los hospitales públicos de grandes y medianas ciudades y ahora en clínicas y hospitales privados
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Vimos en días pasados en este medio periodístico el informe de la Defensoría del Pueblo sobre las lamentables condiciones que se viven en la mayoría de los servicios de urgencias de los hospitales, con demoras en la atención, instalaciones insuficientes para la demanda, recurso humano con sobrecarga de trabajo y en algunos casos trato deshumanizado. Esta es una situación crónica que se da en todo el país desde hace muchos años, anteriormente en los hospitales públicos de grandes y medianas ciudades y ahora en clínicas y hospitales privados. Antes de la ley 100, los públicos estaban obligados a atender un 65% de la población colombiana que no tenía cobertura en salud y ahora, al 48% que está afiliada al régimen subsidiado. En el caso de las IPS privadas, su congestión se debe al exceso de contratación con los entes aseguradores, por encima de las capacidades humanas y físicas para atender en adecuadamente la población demandante.

Adicional a lo anterior, es necesario agregar el poco crecimiento de este tipo de servicios, no acorde con el aumento de la población, la elevada accidentalidad, la alta incidencia de enfermedades y consulta tardía, la búsqueda de atención por urgencias cuando existe demora en las citas para consulta programada, los altos costos en la operación de los servicios de urgencias y como consecuencia de ello, la baja rentabilidad en la prestación de este servicio.

La sostenibilidad económica de las IPS está dada principalmente por sus servicios tecnológicos y quirúrgicos especiali-zados, siempre y cuando sean susceptibles de una planeación y programación. Los casos que requieren atención de emergencias no son predecibles en el tiempo y área física afectada, lo cual implica mantener un talento humano califi-cado y especializado, en disponibilidad permanente, si se quiere ser eficiente, prestar un buen servicio y resolver con prontitud los problemas.

Como puede observarse, la crisis es multifactorial y su solución abarca muchas áreas, iniciando por la prevención de la accidentalidad y enfermedad, que permita disminuir la demanda de este tipo de servicios. Igualmente, una mayor prontitud y resolutividad en la atención médica programada para evitar en lo posible la complicación de las enfermeda-des. Además, un incremento de la capacidad instalada, para atender las patologías que requieren atención urgente, y un reconocimiento monetario adecuado a las IPS por la prestación de servicio, de manera tal que despierte el interés por la ampliación de la cobertura al hacerlos viables desde el punto de vista económico.

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