miércoles 30 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

La guerra política en las redes

La mayor parte de los mensajes de invitación a la protesta e incitación al desorden se hicieron mediante las redes sociales y lo peor, provenían de otros países.
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Con los avances de la tecnología tenemos hoy en día una forma muy eficaz para interactuar con la globalidad humana en forma masiva y rápida, utilizando como medio las redes sociales.

Esta es una forma que bien utilizada presta un servicio extraordinario a la comunidad, pero usada para fines perversos también puede causar un daño importante, causando desinformación mediante noticias falsas, sesgos en los contenidos, difamación de las personas y hasta adoctrinamiento ideológico.

En el país estamos viviendo una polarización política como nunca antes la habíamos visto desde la época de la violencia de los años 40, con la diferencia que ahora se tienen mejores alternativas para llegar en forma oportuna a todos los rincones del mundo e informar bien o mal, según el interés que nos motiva.

Lo que percibimos en los medios actualmente y en especial en las redes, es una guerra permanente de información amañada con contenidos políticos, auspiciada por partidarios radicales que utilizan estos medios para confundir con verdades a medias, sembrar odios, denigrar de las personas y tratar de vender sus ideas.

Esto no es nuevo en el mundo político. Con frecuencia en las contiendas para elegir gobernantes, algunos recurren a estas estrategias, ejecutando lo que se conoce como la parte sucia y oculta de las campañas. Para esto existen ya empresas nacionales e internacionales expertas y dedicadas a ello.

Sin embargo, desde las pasadas elecciones presidenciales se ha vuelto permanente y agresiva la interacción en las redes en cuanto a temas políticos, hasta el punto de volverse medio para motivar la revuelta y la violencia física. Lo acabamos de ver en las pasadas protestas contra el gobierno, que terminaron en desordenes y muertos. La mayor parte de los mensajes de invitación a la protesta e incitación al desorden se hicieron mediante las redes sociales y lo peor, provenían de otros países.

Este no es un problema de derecha o izquierda, en días pasados veíamos al gobierno mejicano protestando por las campañas de desprestigio a su gestión, orquestada desde empresas expertas en este tipo de actividades y lo estamos viendo ahora en proceso electoral por la presidencia de los Estados Unidos.

Lo ideal es que exista una cultura del buen manejo de las redes y unos usuarios con criterio propio para seleccionar lo creíble; mientras tanto, debería existir un control sobre el uso político de las redes y especialmente evitar la intromisión de intereses externos en las decisiones políticas de los colombianos.

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