miércoles 26 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Los sueños, sueños son

A veces, al oir hablar al Presidente planteando su concepción de la vida y los cambios en el modelo socioeconómico que deberían hacerse para alcanzar esa vida, da la impresión de estar soñando en un mundo diferente, en que los humanos se comportan como ángeles y la naturaleza nos da lo necesario para vivir, pudiendo dedicarnos a vivir sabroso. Comparto en parte sus sueños, más no la forma para hacerlo.

Aunque algunos han logrado acercarse a este paraiso soñado, como los paises escandinavos, ésto es producto de siglos de trabajo para formar una cultura social en que la calidad de vida es lo más importante, la equidad se vuelve primordial, la productividad es el pilar económico y la corrupción no existe. Que lejos estamos de ello.

Esta bien soñar y si se persiguen grandes sueños, como el que quiere el presidente, hay que ir paso a paso, con paciencia y perseverancia, convenciendo y haciendo, mostrando y capitalizando resultados para continuar progresando en el empeño.

En nuestro caso, tratar de construir el Estado ideal en un periodo presidencial, sin contemplar el cambio cultural y usar como una de sus estrategia la lucha de clases, sólo será posible con una larga dictadura, cuyo costo social, económico y en vidas humanas sería desastroso y sólo construiría una comunidad prisionera, pobre, resentida y amargada, donde el emigrar se vuelve la única alternativa y el sector productivo desaparece, quedándose sin quien pague impuestos para financiar los programas sociales del Estado.

Estos procesos que tienen como base un cambio cultural, no se construyen de la noche a la mañana y menos con beligerancia e imposiciones, con falsas democracias y compras de adeptos, con la fuerza o la muerte, sino producto del convencimiento, estímulos y adopción de comportamientos prosociales de la población.

Da la impresión que el gobierno ha comprendido que el sueño es viable a largo plazo y en este momento quiere avanzar dando los primeros pasos. Se nota una menor agresividad en sus expresiones, más oidos abiertos y concesión ante modificaciones en sus proyectos, lo cual seguramente dará un poco de tranquilidad a muchos colombianos.

Debo reconocer en este proceso la actitud independiente de legislativos y partidos, que a pesar de hacer parte de la coalición de gobierno, apoyaron modificaciones a los proyectos presentados. Eso es lo correcto.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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